El Gobierno Vasco está elaborando un Plan Sectorial del Vacuno de Carne con el objetivo de recuperar la producción ganadera, aumentar el número de terneros que se engordan y sacrifican en Euskadi y conseguir que una mayor parte del precio final llegue a las explotaciones. La consejera de Alimentación, Desarrollo Rural, Agricultura y Pesca, Amaia Barredo, ha expuesto las principales líneas de esta estrategia durante una comparecencia en la Comisión de Alimentación, Desarrollo Rural, Agricultura y Pesca del Parlamento Vasco, celebrada en Vitoria-Gasteiz este miércoles.
El diagnóstico presentado por la consejera refleja una situación compleja para el sector. Aunque Euskadi mantiene buena parte de su cabaña de vacas de carne, ha disminuido considerablemente el número de animales que completan aquí su ciclo productivo.
Desde 2020, el sacrificio de vacuno en los mataderos vascos ha descendido un 26%, mientras que el correspondiente a animales certificados con Eusko Label ha caído un 27%. Barredo considera que uno de los principales desafíos consiste en recuperar esa actividad para que los ganaderos puedan obtener más valor de su producción.
Cuatro de cada diez terneros nacidos en Euskadi salen para engorde o sacrificio
Uno de los datos más significativos expuestos en el Parlamento Vasco es el destino de los terneros nacidos en las explotaciones de Euskadi. Según las cifras facilitadas por el Gobierno Vasco, de cada diez animales nacidos en el territorio, aproximadamente tres se certifican con Eusko Label, otros tres se sacrifican sin el distintivo y cuatro salen para ser engordados o sacrificados fuera de la comunidad.
En 2024, 11.305 canales de vacuno obtuvieron la certificación Eusko Label, más de 10.000 animales se sacrificaron sin ella y cerca de 14.000 fueron enviados fuera para continuar su ciclo productivo o llegar al matadero. Solo las salidas directas hacia mataderos de otras comunidades sumaron 8.703 animales, casi la mitad con destino a Navarra. Al mismo tiempo, de los 35.562 animales sacrificados en mataderos vascos durante 2024, más de 14.000 procedían de fuera de Euskadi.
Estos movimientos dibujan una situación en la que las explotaciones locales envían terneros a otros territorios mientras los mataderos vascos reciben animales criados fuera. «El primer reto es intentar aumentar el engorde en Euskadi, apoyando al ciclo completo», ha señalado Barredo.
La consejera también ha indicado que en 2025 se registró el primer aumento desde 2020 del número de vacas en explotaciones con sello de calidad. El crecimiento fue del 0,6%, un porcentaje que ha calificado de modesto, aunque positivo.
El consumo de carne de vacuno cae un 36% en Euskadi en diez años
La evolución del consumo constituye otro de los desafíos para el sector ganadero. Entre 2015 y 2025, el consumo doméstico de carne de vacuno en Euskadi descendió un 36%, al pasar de 8,82 a 5,62 kilos por persona y año. En el conjunto del Estado, la reducción fue del 34%, desde 5,69 hasta 3,77 kilos por habitante.
Sin embargo, el gasto por persona no ha seguido la misma evolución. En Euskadi pasó de 89,78 euros anuales a 86,08 euros, una reducción del 4,1% en términos corrientes. La diferencia entre la caída del consumo en kilos y la evolución del gasto refleja un aumento considerable del precio medio pagado por cada kilogramo de carne.
A pesar del descenso, Euskadi continúa registrando, según los datos expuestos por Barredo, el mayor consumo doméstico de vacuno por habitante del Estado: un 49% superior a la media española, con un gasto por persona un 60% mayor. El Gobierno Vasco calcula que el consumo anual total de carne de vacuno en Euskadi equivale a unas 66.000 canales. De los animales que representan ese volumen, más de 35.000, el 54%, nacen en explotaciones vascas.
Euskal Okela y Eusko Label: más controles y una revisión del sistema
La estrategia del Ejecutivo incluye una revisión de Eusko Label, la marca de garantía de calidad y origen que identifica diferentes productos agroalimentarios de Euskadi. En el caso de la carne de vacuno, Euskal Okela dispone de un sistema de certificación que incluye controles en las explotaciones, inspecciones, analíticas y pruebas de ADN para comprobar la trazabilidad.
Según los datos facilitados por Barredo, la actividad vinculada al distintivo de carne comprende unas 500 ganaderías, 27 fábricas de pienso autorizadas y una red de mataderos, comercializadores, salas de despiece y unas 200 carnicerías. «El año pasado hicimos 750 análisis de ADN y no fue necesario retirar certificación alguna. Eso es lo que compra la persona consumidora cuando ve la K: no solo calidad, sino seguridad alimentaria y la certeza de que lo que pone la etiqueta», ha defendido la consejera.
Eusko Label, en su conjunto, identifica actualmente 18 familias de productos, reúne a más de 2.500 operadores y realiza más de 3.500 auditorías y analíticas al año. El distintivo comenzó a comercializar sus primeros productos en 1992, mientras que Euskal Okela se creó en 1994 y obtuvo en 2004 el reconocimiento europeo como Indicación Geográfica Protegida (IGP).
Más rentabilidad para las ganaderías y nuevos canales comerciales
La revisión del sistema de certificación y el futuro Plan Sectorial del Vacuno de Carne se centrarán, según ha explicado Barredo, en aumentar el valor que recibe el ganadero por su trabajo y facilitar la continuidad de las explotaciones. «Nuestro primer objetivo es que una mayor parte del precio llegue a la explotación y que sus costes bajen en lo posible», ha afirmado.
Para conseguirlo, el Ejecutivo plantea ampliar la comercialización de carne certificada mediante la promoción específica del vacuno, la red Basque Label Harategia, la restauración, la compra pública y la apertura de nuevos mercados fuera de Euskadi. También pretende simplificar y agilizar el sistema de certificación, manteniendo sus controles, y adaptarlo a los cambios en los hábitos de consumo y compra.
Entre los problemas que condicionan el futuro del sector, Barredo ha señalado la reducción del consumo, el cierre de carnicerías de barrio y las dificultades de los pequeños establecimientos para competir.
El plan contempla asimismo la creación de un Comité Profesional con representación de los diferentes eslabones de la cadena y la publicación anual de indicadores para evaluar su evolución. «Las carnes certificadas han de ser, ante todo, una herramienta de valor para la persona ganadera», ha insistido la consejera, que ha defendido la necesidad de aumentar la producción y garantizar que una mayor parte de su valor económico permanezca en las explotaciones de Euskadi.
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