Del mar al campo, del campo a la mesa

Neiker impulsa la producción de biofertilizantes a partir de residuos pesqueros para reducir la dependencia de productos importados
Biofertilizantes de residuos pesqueros en Euskadi
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ZUK.eus

11 de noviembre de 2025 a las 15:31

Europa importa más de la mitad de los fertilizantes que utiliza, una dependencia que encarece los costes del sector agrícola y lo hace vulnerable ante crisis internacionales. Para revertir esta situación, el centro tecnológico Neiker, dependiente del Departamento de Alimentación, Desarrollo Rural, Agricultura y Pesca del Gobierno Vasco, coordina el proyecto europeo SEA2LAND, que transforma residuos de la industria pesquera en biofertilizantes sostenibles.

 

Alternativas sostenibles a los fertilizantes minerales

El proyecto SEA2LAND, financiado por el programa Horizon 2020 de la Unión Europea, persigue reducir la dependencia de fertilizantes procedentes de Rusia y Marruecos. Su objetivo es aprovechar los 5,2 millones de toneladas de residuos generados cada año por la industria pesquera y acuícola europea para producir fertilizantes de base biológica (BBF).

 

Estos productos pueden sustituir parcial o totalmente a los fertilizantes minerales, al tiempo que contribuyen a una agricultura más sostenible y resiliente.

 

“Esta estrategia aprovecha los nutrientes esenciales que contienen estos subproductos, como el nitrógeno, el fósforo o el potasio, y ayuda a mitigar el impacto ambiental derivado de su mala gestión”, explica la doctora Miriam Pinto, investigadora del Departamento de Conservación de Recursos Naturales de Neiker.

 

Investigadora de NEIKER analiza biofertilizantes elaborados a partir de residuos pesqueros en Euskadi

 

Euskadi aprovecha las salmueras de las conserveras de atún

En Euskadi, Neiker ha trabajado con las salmueras de las conserveras de atún, un residuo de alta salinidad. Para su valorización, ha aplicado un proceso de biorremediación con microalgas, que capturan los nutrientes presentes en el agua y los convierten en compuestos útiles para la agricultura.

 

Los biofertilizantes obtenidos mejoran la salud del suelo, estimulan sus funciones metabólicas y aumentan la actividad microbiana, contribuyendo así a una mayor fertilidad y resiliencia de los cultivos.

 

Otras líneas del proyecto, desarrolladas en distintas regiones europeas, han empleado tecnologías como el compostaje avanzado, el bokashi, la hidrólisis enzimática o la producción de microalgas a partir de aguas residuales, todas ellas orientadas a la economía circular.

 

Resultados prometedores en los ensayos de campo

Los ensayos realizados por Neiker con cultivos de brócoli han confirmado que los biofertilizantes obtenidos favorecen la fertilidad del suelo y la actividad microbiana, garantizando su aptitud para la agricultura ecológica.

 

A escala europea, se estima que la adopción de estos procesos permitiría recuperar hasta 1,8 millones de toneladas de nitrógeno al año, reduciendo de forma notable la dependencia de importaciones y avanzando hacia un modelo agrícola más sostenible y autónomo.

 

Colaboración internacional y transferencia de conocimiento

El proyecto SEA2LAND agrupa a 26 socios de 11 países, entre ellos AZTI, empresas del sector pesquero como Barna, y diversas organizaciones agrícolas. Además, incluye jornadas técnicas y materiales divulgativos para facilitar la incorporación de estos biofertilizantes en el campo.

 

La iniciativa se alinea con la Estrategia de Economía Circular de Euskadi 2030 y la Estrategia Europea de Bioeconomía, que buscan incrementar la reutilización de recursos y la autonomía del sector agroalimentario.

 

FOTOGRAFÍA: Neiker

 

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