Durante muchos años y hasta hace unas pocas décadas, Araba era tierra patatera. Se cultivaban cada año cerca de 6.000 hectáreas dedicadas principalmente a la producción de patata de siembra, un cultivo muy exigente, pero de alto valor añadido. Sin embargo, con la entrada de España en el mercado común europeo, a la patata alavesa no le quedó más remedio que empezar a convivir con los tubérculos procedentes de otros países, y debido a la bajada de su rentabilidad, las y los agricultores optaron por la diversificación mediante la producción de otros cultivos.

Hoy, entidades como Udapa trabajan para recuperar cada vez más superficie tanto de patata de consumo, como de siembra, ya que, como nos explica Jon Legorburu, ingeniero técnico de campo en la cooperativa, la multiplicación de este tubérculo exige inversión, trabajo e implicación por parte del agricultor y agricultora, pero también da buenos rendimientos si las cosas se hacen bien.

‘Edurne’, una nueva variedad desarrollada por Neiker
Para que la producción de patata alavesa sea lo más rentable posible, desde Udapa, y con la ayuda de NEIKER, el Instituto Vasco de Investigación y Desarrollo Agrario, se han creado nuevas variedades de patata a partir de clones mejorados de variedades ya existentes. Una de las grandes apuestas de la cooperativa, en este sentido, es Edurne, fruto de los cruzamientos realizados por el técnico José Ignacio Ruiz de Galarreta.
¿Por qué? “Nos llamó la atención el clon de lo que ahora es Edurne por la forma que tenían las patatas y por su ciclo vegetativo medio-largo, así que empezamos a testarla. Culinariamente era una patata sabrosa, que se comportaba de manera similar a otra variedad muy familiar para nosotros, la Monalisa. Así que estábamos seguros de que la acogida por parte de las y los consumidores iba a ser buena”, explica Jon.

El comportamiento de ‘Edurne’ frente al clima y los virus
Por ese lado Edurne respondía, pero antes de llegar a la sartén o a la cazuela la patata tiene que pasar por otras muchas pruebas, y una de las más importantes es su comportamiento en nuestros campos de cultivo. Pero, los dos últimos años han sido complicados para la agricultura, con siembras muy tardías en la campaña de 2025, y sequía e intensas olas de calor en este verano de 2026, lo que no ha permitido a los técnicos de Udapa tener una referencia clara de su respuesta en un año promedio, sea lo que sea lo que signifique eso en este nuevo paradigma climático en el que estamos ya inmersos.
En todo caso, en principio Edurne ha pasado la prueba del desarrollo bajo tierra, y también las del resto de eslabones de la cadena de valor, nos cuenta Jon. Así, un paso más atrás, en el proceso de las multiplicaciones, como patata de siembra, esta variedad cuenta con una ventaja decisiva frente a la Monalisa. Edurne presenta resistencia al virus Y, que transmiten los pulgones de unas plantas a otras impidiendo el desarrollo vegetativo de las mismas y mermando mucho las producciones.

En todo caso, en principio Edurne ha pasado la prueba del desarrollo bajo tierra, y también las del resto de eslabones de la cadena de valor, nos cuenta Jon. Así, un paso más atrás, en el proceso de las multiplicaciones, como patata de siembra, esta variedad cuenta con una ventaja decisiva frente a la Monalisa. Edurne es inmune al virus Y, que transmiten los pulgones de unas plantas a otras, impide el desarrollo vegetativo de las mismas y acaba mermando mucho las producciones.

La patata de siembra se entrega a los agricultores para producir tubérculos de consumo, y así finalmente se verificará si Edurne “tiene la capacidad para poder adaptarse a los condicionantes de esta zona y a los desafíos que presenta el cambio climático con menos agua y temperaturas más altas”.
El siguiente examen que ha de superar antes de pasar a producirse de forma masiva y llegar a los supermercados como un producto diferenciado es el de su conservación. La patata debe poder resistir desde septiembre, cuando se recoge, hasta febrero o marzo, cuando finaliza la campaña de comercialización sin perder sus cualidades ni deteriorarse. En esta fase está ahora el equipo técnico de Udapa, monitorizando esta etapa de reposo de una variedad que tiene “una dormancia (el periodo de inactividad biológica en el que el tubérculo de la patata no brota tras la cosecha) media-larga”, explica el ingeniero.


El veredicto de las y los consumidores
En el próximo eslabón toca analizar si la respuesta del consumidor confirma lo que esperaban desde Udapa cuando decidieron comenzar las evaluaciones de la variedad Edurne. “En las catas que hicimos inicialmente comprobamos que existía una gran aceptación por parte del cliente final, ya que al ser Edurne muy similar a Monalisa, las y los consumidores ya están acostumbrados a su textura y sabor”, dice Jon.
Las patatas de la variedad Edurne son de color amarillo claro, forma ovalada y versátiles a la hora de cocinar. “Llevamos tiempo haciendo segmentación dentro de la parte comercial, pero al final lo que el conjunto de los consumidores quiere es llevarse a casa una variedad que les sirva para elaborar diferentes recetas”, explica Jon.

Gracias a toda esta innovación, y a otras medidas como el asesoramiento o la puesta a disposición de los socios y colaboradores de la cooperativa de maquinaria agrícola de última generación, han sido varios los jóvenes que en las últimas campañas han decidido apostar por la patata. “Es cierto que estamos ante un cultivo que demanda gran exigencia y profesionalidad por parte del agricultor, pero generalmente tras recoger sus cosechas salen recompensados económicamente”, asevera el ingeniero de Udapa.




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