Alternativas al plástico en el sector HORECA: materiales biodegradables que están cambiando la forma de servir comida

La presión normativa, la subida de costes y el cambio en las expectativas de los clientes han llevado a bares y restaurantes a buscar soluciones de envasado sostenibles
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Txus Díez

Periodista y fotógrafo. Fundador de ZUK

10 de julio de 2025 a las 11:47

En los últimos años, muchas empresas del sector HORECA han tenido que revisar sus hábitos de consumo. La presión normativa, la subida de costes y el cambio en las expectativas de los clientes han llevado a bares, restaurantes y empresas de catering a buscar soluciones de envasado más sostenibles. Esto no va solo de reducir residuos: va de adaptarse a un contexto que ya no admite envases de usar y tirar sin consecuencias.

 

Ahí entra Adeesa. Esta empresa andaluza lleva desde los años 70 trabajando en la distribución de envases, y en los últimos años ha enfocado buena parte de su catálogo hacia productos biodegradables y compostables. Atienden a negocios que necesitan soluciones prácticas y listas para usar, pero también asesoramiento en materiales, normativa y certificaciones.

 

Del plástico a la caña de azúcar: una transición posible

En un bar que sirva cafés para llevar, el vaso es un problema. Si es de plástico, no se puede reciclar en el contenedor amarillo si lleva restos de leche o café. Si es de papel plastificado, tampoco. Lo mismo pasa con los cubiertos, las tapas o los envases para comida caliente.

 

Una alternativa funcional es la caña de azúcar. Es un residuo agrícola que se puede moldear en bandejas, platos y cajas de comida. Al ser un subproducto, no requiere nuevas plantaciones ni tratamientos costosos. Se degrada con facilidad en condiciones de compostaje industrial. Y, lo importante, funciona: resiste el calor, no se deforma con salsas y es apto para microondas.

 

Empresas como Adeesa lo ofrecen en diferentes formatos, desde bandejas individuales hasta cajas para menú completo. No hay que rediseñar la operativa del negocio para integrarlos. Ese es el punto clave: si el envase sostenible no se adapta al flujo de trabajo, no se usa.

 

PLA y CPLA: bioplásticos con límites

Otro material que ha ganado terreno es el PLA (ácido poliláctico), un bioplástico fabricado a partir del almidón del maíz o la remolacha. Se utiliza sobre todo para vasos fríos, tapas y cubiertos. A temperatura ambiente, se comporta de forma parecida al plástico convencional. Pero no resiste bien el calor, por lo que para aplicaciones como el café se emplea su variante CPLA, tratada para aguantar hasta 90 °C.

 

Su ventaja principal es visual: parece plástico, pero no lo es. Para un cliente que recibe un pedido a domicilio, ese detalle puede marcar una diferencia si va acompañado de una comunicación clara. Su desventaja es que no se degrada bien en compost doméstico. Necesita instalaciones específicas de compostaje industrial, algo que aún escasea en España.

 

Por eso, muchos proveedores optan por combinar el PLA con papel o cartón, como hace Adeesa con sus envases para take-away. De este modo, se mejora la compostabilidad general del producto y se reducen los residuos plásticos en cada pedido.

 

Cartón y papel: lo de siempre, pero con normas nuevas

Usar cartón en hostelería no es nuevo. Lo que sí lo es, es el tipo de cartón que se requiere ahora: sin plastificados internos, con tintas compostables, con certificaciones FSC o PEFC, y apto para contacto alimentario. Este último punto es importante. No todo el cartón sirve. Un envase reciclado puede contener restos de tintas o colas que lo hacen inapropiado para ciertos usos.

 

Por ejemplo, una caja de hamburguesa necesita tener cierta rigidez, pero también evitar que las grasas traspasen. Para eso, existen tratamientos de barrera con base agua o recubrimientos compostables. No es cartón cualquiera. Es cartón diseñado para contener alimentos y descomponerse sin dejar residuos tóxicos. Eso implica que cuesta más producirlo, pero también que cumple con la ley.

 

Adeesa distribuye este tipo de envases y permite además la personalización con tintas aptas para compostaje. Es un detalle que puede parecer menor, pero cuando un cliente ve el logo del restaurante impreso con buena calidad en un envase compostable, el mensaje de sostenibilidad se refuerza.

 

Bambú y hoja de palma: soluciones para eventos y catering

Cuando se trata de servir en eventos, el envase también cumple una función estética. Ahí entran materiales como el bambú o la hoja de palma. No son opciones masivas para pedidos diarios, pero sí útiles en catering, degustaciones o celebraciones. Son rígidos, reutilizables en algunos casos, y transmiten una imagen de cuidado sin necesidad de usar vajilla tradicional.

 

Un ejemplo: bandejas de hoja de palma prensada que se usan para servir pinchos. No llevan barnices, no requieren procesos industriales complejos y pueden desecharse en el contenedor orgánico. No pesan, no se rompen y no generan ruido al desecharlos. Son detalles, pero cuentan cuando se gestiona un evento con más de 200 personas y se necesita agilidad.

 

Por qué esto importa

No se trata de seguir una moda ni de buscar un mensaje comercial vacío. En muchos municipios, usar plástico ya no está permitido en terrazas o eventos públicos. En otros, las tasas por residuos no reciclables han subido. Las inspecciones aumentan. Y los clientes están más atentos.

 

Trabajar con proveedores que entienden este contexto ahorra tiempo y problemas. Y, en el caso de empresas como Adeesa, también da acceso a asesoramiento legal, logístico y técnico que no todos los distribuidores ofrecen. A menudo, lo que se necesita no es solo un envase, sino una forma de resolver un problema concreto sin complicar la operativa.

 

FOTOGRAFÍA: Freepik

 

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Txus Díez

Periodista y fotógrafo. Fundador de ZUK

10 de julio de 2025 a las 11:47