Después de una larga temporada en Madrid, estudiando y trabajando, Carla Rivas decidió regresar a Almuniente, el pequeño pueblo de Huesca en el que nació en 2001, para dedicarse a transmitir a través de las redes el día a día de la vida en el mundo rural, con sus problemas, sus desafíos y todo su potencial. Elegida entre las Mujeres Influyentes de Aragón en la categoría de Creadora de Contenido, Carla, @carlarivaas, viene este fin de semana a Kuartango para participar en La Gran Kedada Rural. Este viernes, a las 11.15 horas, participará en la mesa redonda Influencers rurales junto a Paula Serras, un foro moderado por Fuensanta Martín.
Vamos a empezar por el principio de toda esta historia. Te vas de un pequeño pueblo de Huesca a estudiar a Madrid, consigues un buen trabajo en una multinacional y al año y medio decides volverte a tu pueblo. ¿Por qué?
Yo estudié en Alcalá de Henares, y cuando termine la carrera lo lógico era ir a Madrid a trabajar, que es donde estaban todas las oportunidades, y así lo hice. Alcalá era para mí como muy parecido a Huesca, era algo como conocido, y en Madrid empecé a ver muchas diferencias que no me acababan de convencer. Mi trabajo de fin de grado lo había hecho sobre oportunidades de emprendimiento en el medio rural, era un tema que me encantaba, aprendí muchísimo, y me daba pena no volver a tocarlo. Estaba desconectada de mi pueblo, así que en junio del 2024 me lancé a empezar a crear contenido sobre divulgación del medio rural. La idea nació en Semana Santa de ese mismo año, en vacaciones, reflexioné sobre qué podía hacer, y también me gustaba la idea de tener algo propio, una especie de emprendimiento. Se juntó todo y me lancé a crear contenido, empezó a ir muy bien y empecé a compaginarlo con el trabajo en Madrid. Al final, en marzo del 2025, tomé la decisión de dejar el trabajo y volverme a mi pueblo.
Hoy en día, con una conexión a Internet se puede hacer casi cualquier trabajo desde cualquier sitio, en la pandemia se demostró; y en los pueblos la vida transcurre a un ritmo más humano y además es más barata. ¿Nos vamos dando cuenta ya de esto, en este mundo en el que toda la gente corre hacia ninguna parte como un hámster en su rueda?
Yo sí me di cuenta. Fui a estudiar a Madrid desde fuera, y mis amigas de la Universidad son también de provincias más pequeñas que han ido a empezar en la gran ciudad. Empiezas a trabajar, pero ves tu futuro en un lugar más pequeño, incluso volver a tu pueblo. Empieza a resonar más esa idea de que ya no vas a la ciudad para quedarte, vas porque te apetece conocer mundo y estudiar fuera, también porque muchas veces es difícil hacerlo en el sitio en el que vives. Empieza a calar más el discurso de, oye, a lo mejor me vuelvo.
«Empieza a resonar más esa idea de que ya no vas a la ciudad para quedarte, vas porque te apetece conocer mundo»
Falta quizá cambiar el chip en la sociedad, transmitir a la gente joven que un pueblo puede ser un buen lugar para iniciar un proyecto de vida exitoso, además de un sitio más tranquilo que las grandes urbes.
En las localidades de más de 5.000 habitantes hay servicios, se pueden desarrollar muchísimas profesiones y también está todo el tema del emprendimiento, que puede dinamizar toda la economía de un lugar.
También es necesario que las instituciones pongan los medios para superar las dificultades que, no nos engañemos, existen en materia de servicios, transporte, ocio…
Hay trabajo por hacer. Los problemas que hay son evidentes, pero esto es un poco lo de que la sarna con gusto no pica, si tú estás convencido de quererte volver te vuelves. Yo tenía tantas ganas que me quedo con las partes positivas. Si a lo mejor una persona está obligada a quedarse en el medio rural o a volver es normal que te pese más lo negativo, pero si es una decisión consciente y meditada es distinto.
¿Cómo organizas tus publicaciones, cómo eliges los temas de tus redes?
Intento que prime la divulgación. Es verdad que faltan servicios, que hay brechas territoriales, y también las que tienen que ver con la digitalización. Son muchos problemas, pero si los vas desgranando los puedes entender mejor de cara a solucionarlos. Yo intento que el contenido sea propio en ese sentido, pero además tengo la suerte de que se me ofrecen muchas colaboraciones tanto con empresas del medio rural como con instituciones de la comarca a la que pertenezco o de otras comarcas de alrededor; y en esas colaboraciones sí hablo más de las oportunidades del medio rural, de una manera muy positiva.
«Intento que prime la divulgación, si vas desgranando los problemas los puedes entender mejor de cara a solucionarlos»
También hay que hacer trabajo de campo, nunca mejor dicho, con quienes viven en el medio rural, sobre todo la gente más mayor, y que se ha acostumbrado a un modo de vida cada vez más aislado y menos comunitario. Tú dices que «un pueblo tiene tanta vida como sus habitantes quieran dársela».
Desde el año pasado he intentado hacer actividades, organizar algún taller… Yo me presto a ello, soy dinamizadora, pero si monto un taller de velas en un pueblo, como hice el otoño pasado, y no se apunta a nadie… Es importante que si una persona emprende en un pueblo la gente le apoye, que se tome como una tarea de comunidad, porque el impacto del emprendimiento en un pueblo pequeño se nota mucho, marca la diferencia. Es importante que la gente, aunque no sea activa en la vida política, sí participe en la vida comunitaria.
FOTOGRAFÍA: Cedida



