En la década de los años cincuenta del siglo pasado, los pueblos de Mendizábal, Orenin, Garayo o Zuazo de Gamboa desparecieron para siempre tras siglos de existencia. El progreso, la posibilidad de almacenar agua para tiempos de sequía, o de controlar las crecidas del Zadorra, no salió gratis. Cerca de 600 personas tuvieron que dejar atrás sus casas y la memoria de muchas generaciones, sumergidas bajo las aguas del embalse de Ullíbarri-Gamboa.
El municipio de Gamboa fue oficialmente disuelto el 10 de mayo de 1957 por decreto del Gobierno español, y sus pueblos fueron divididos y redistribuidos administrativamente. Mendizábal y Orenin quedaron sumergidos bajo las aguas; y Garayo y Zuazo de Gamboa sufrieron transformaciones irreversibles en su morfología y demografía.
Homenaje a los desplazados
Este lunes, la Diputación Foral de Álava, en respuesta al mandato de las Juntas Generales, ha rendido un homenaje a las personas que dejaron aquí sus raíces y se vieron forzados a emigrar a Gasteiz o a lugares más lejanos, «en muchos casos en condiciones penosas».

Así lo ha expresado el diputado general, Ramiro González, en un evento que ha reunido a familias afectadas, ciudadanía comprometida con la memoria histórica del territorio y representantes de los actuales ayuntamientos y juntas administrativas, así como diversos integrantes de la corporación foral.
Historia bajo las profundidades
“Nunca olvidaremos las vidas que el agua cubrió, ni la historia que reposa en sus profundidades”, ha afirmado González en un acto que «nos invita a reflexionar sobre el pasado y la huella imborrable que han dejado las decisiones tomadas en tiempos difíciles en nuestra tierra”.
La construcción del pantano, entre 1947 y 1957, en plena dictadura franquista, trajo consigo el sacrificio de cientos de personas que, “con valentía y sacrificio, abandonaron sus hogares por el bien de un desarrollo económico que benefició a otras comunidades”, ha afirmado el máximo representante foral.
Una placa en el mirador
Una placa recuerda ahora, en el mirador del embalse, la historia de aquellas familias de que tuvieron que emprender, de manera forzada, una nueva vida, «para que en los centros urbanos del Gran Bilbao y de Vitoria-Gasteiz dispongamos del agua suficiente para nuestro bienestar”.
“Nuestro deber hacia aquellas gentes es no olvidar el sacrificio que se vieron obligados a hacer»
RAMIRO GONZÁLEZ
Tras el Agur jaunak interpretado por la Banda de Txistularis de la Diputación Foral de Álava y una ofrenda floral, acompañado por Iñaki Gurtubai, diputado foral de Igualdad, Euskera y Gobernanza; Ramiro González ha descubierto el tótem de la memoria, que quedará instalado en el mirador del embalse como símbolo permanente de este reconocimiento.
“El embalse marcó un hito en la ingeniería vasca, pero también significó el sacrificio de un valle surcado por el río Zadorra y con identidad propia. No podemos olvidar tampoco a los trabajadores que fallecieron durante las obras”, ha añadido Ramiro González, que ha reivindicado el homenaje como un recuerdo de «la importancia de valorar nuestras raíces, de proteger la memoria de nuestros pueblos, nuestra memoria colectiva, y de construir un futuro donde el desarrollo y la dignidad de las personas vayan de la mano”.
Texto del tótem de la memoria del Embalse de Ullíbarri-Gamboa
«Homenaje a los pueblos desaparecidos por el Embalse de Ullibarri-Gamboa y a sus gentes.
En este lugar, donde una vez estuvieron los pueblos total o parcialmente sumergidos pertenecientes a los actuales municipios de Barrundia, Arrazua-Ubarrundia y Elburgo, recordamos a las personas y familias que, entre 1947 y 1957, vieron transformados sus hogares y tierras y alteradas sus vidas por la construcción del Embalse de Ullibarri-Gamboa, y también a las personas trabajadoras que fallecieron durante las obras. La construcción de este embalse marcó un hito en la ingeniería vasca, pero también significó el sacrificio de un valle surcado por el río Zadorra y con identidad propia.
Nunca olvidaremos las vidas que el agua cubrió, ni la historia que reposa en sus profundidades.
Por eso, honramos la memoria de aquellas personas y familias que tuvieron que abandonar sus tierras y su forma de vida. Necesitamos que su historia perdure en el tiempo, recordándonos la importancia de preservar nuestra memoria colectiva y el legado de quienes nos precedieron».
Críticas de EH Bildu
En esta jornada de homenaje a los pueblos desaparecidos y a sus habitantes, el grupo juntero de EH Bildu ha reprochado a la Diputación que se haya limitado a “cumplir con el expediente” a la hora de organizar el acto de homenaje. Según la portavoz de EH Bildu en las Juntas, Eva López de Arroyabe, han pasado más de seis años hasta que se ha realizado este
homenaje y dado cumplimiento a la moción aprobada por unanimidad en enero de 2019.
EH Bildu afirma además que no se ha contado «ni con las familias afectadas ni con los Ayuntamientos de Barrundia, Burgelu y Arratzua-Ubarrundia».
FOTOGRAFÍA: Diputación Foral de Álava



