Neiker prueba en Álava el uso de drones para tratamientos agrícolas en cultivos de patata

El centro tecnológico presenta en su finca de Iturrieta ensayos sobre plagas, enfermedades, fertilización y desecación de la patata de siembra
Ensayos de Neiker con drones y cultivos de patata en Iturrieta, Álava
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2 de septiembre de 2026 a las 17:07

Neiker ha presentado este miércoles en Araba sus últimos ensayos sobre el cultivo de la patata de siembra, entre ellos una prueba experimental con drones para estudiar su posible utilización en la aplicación de productos fitosanitarios.

 

La jornada se ha celebrado en la Finca Faro de Iturrieta, donde el centro tecnológico dependiente del Gobierno Vasco desarrolla investigaciones a unos 1.000 metros de altitud. Agricultores y representantes del sector han conocido ensayos relacionados con la sanidad vegetal, los bioestimulantes, la fertilización y el desecado de las matas.

 

 

Los trabajos forman parte de las líneas de acción del Plan Sectorial de la patata de consumo y siembra en Euskadi y buscan probar diferentes soluciones en condiciones reales antes de trasladarlas al sector.

Ensayos contra las principales enfermedades y plagas de la patata

Una de las líneas de investigación de Neiker estudia la transmisión del virus Y de la patata (PVY), que puede propagarse mediante insectos y afectar al material destinado a siembra. Los ensayos evalúan la eficacia de repelentes y productos de origen biológico para reducir su transmisión.

 

También se están probando diferentes estrategias frente al alfilerillo o gusano de alambre, cuyas larvas pueden perforar los tubérculos. «Sus larvas pueden producir perforaciones en las patatas, por lo que comparamos diferentes estrategias de control y analizamos su efecto a partir del seguimiento de estos organismos y de los daños observados en los tubérculos», explica Amaia Ortiz, responsable del Departamento de Producción y Protección Vegetal de Neiker.

 

El centro trabaja además sobre dos enfermedades fúngicas relevantes para este cultivo: el mildiu y la alternaria. Para combatirlas combina la observación directa de las plantas con modelos meteorológicos predictivos. El objetivo es determinar cuándo existe un riesgo real y ajustar los tratamientos, en lugar de aplicarlos de manera preventiva cuando no sean necesarios.

 

Bioestimulantes y diferentes dosis de nitrógeno

Los campos de Iturrieta sirven también para estudiar otros aspectos del manejo de la patata. Neiker está evaluando bioestimulantes para conocer su influencia sobre el desarrollo de las plantas, el rendimiento del cultivo y la microbiota del suelo.

 

En las variedades Agria y Edurne se comparan además distintas dosis y momentos de aplicación de nitrógeno. Los investigadores buscan determinar cómo aprovechar mejor este nutriente y reducir sus pérdidas. Los trabajos alcanzan incluso la última fase del cultivo, con ensayos sobre diferentes métodos para desecar la planta antes de la cosecha.

 

«En la producción de patata de siembra, esta operación permite detener el crecimiento vegetativo en el momento adecuado y preparar la cosecha, pudiendo evaluar el impacto de cada técnica en el tamaño y estado sanitario final del tubérculo», señala Ortiz.

Drones para aplicar fitosanitarios: una prueba todavía experimental

La segunda parte de la jornada ha incorporado una tecnología diferente: drones. Neiker y la Unión Agroganadera de Álava (UAGA) han realizado una demostración de vuelo dentro del proyecto DRONSafe, que investiga las posibilidades y riesgos de utilizar estos aparatos para aplicar productos fitosanitarios.

 

Su utilización tiene por ahora carácter exclusivamente experimental, ya que la normativa actual no permite emplear drones para este tipo de aplicaciones.

 

Los investigadores estudian, entre otros factores, la deriva, es decir, el desplazamiento involuntario de las gotas pulverizadas fuera de la superficie que se pretende tratar. También se analiza la posible exposición de los operadores y del medioambiente durante las diferentes fases del tratamiento, así como la eficiencia del sistema.

 

«Esta información resultará imprescindible para la autorización definitiva de este sistema de aplicación en el futuro», explica la presidenta de UAGA, Edurne Basterra. Según Basterra, los ensayos permitirán desarrollar una metodología con la que evaluar los posibles efectos sobre las personas y el entorno y conocer en qué condiciones podrían realizarse estas aplicaciones.

 

Un proyecto con participación de UAGA

DRONSafe está coordinado por la Asociación Empresarial para la Protección de las Plantas (AEPLA) y cuenta con la participación de diferentes entidades científicas, agrarias y empresariales. Entre ellas se encuentran UAGA, el Centro Tecnológico Nacional Agroalimentario, el Instituto Nacional de Investigación y Tecnología Agraria y Alimentaria, la Asociación Valenciana de Agricultores, Bodega Cuatro Rayas y Field Trials Services.

 

El proyecto cuenta además con servicios técnicos de Neiker, la Fundación de Investigación de la Universidad de Sevilla y el Instituto Valenciano de Investigaciones Agrarias.

 

FOTOGRAFÍA: Neiker

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