En un contexto de incertidumbre económica, geopolítica y climática, el sector Primario es hoy en Europa, y singularmente en Euskadi, más estratégico que nunca. La agricultura y la ganadería nos garantizan la soberanía alimentaria, modelan y regulan el paisaje, y proporcionan la materia prima que permite abrir cada día a grandes superficies, pequeños comercios y hostelería, y además en el caso vasco es uno de nuestros grandes activos en materia de turismo.
Sin embargo, la competencia de países ajenos a la Unión Europea, la rigidez de sus políticas, así como las trabas burocráticas y la priorización de otros sectores económicos, la escalada de precios en los insumos, y las viejas inercias del pasado, que en muchos casos hacen que desde el mismo primer sector se anime a las nuevas generaciones a dejar el campo, comprometen el futuro de nuestras explotaciones.
Con el fin de adaptar al sector a los nuevos tiempos y hacerlo atractivo para nuestros y nuestras jóvenes, el Gobierno Vasco ha puesto en marcha la Estrategia Integral para el Relevo Generacional en el Sector Agrario 2025-2028, un plan de futuro dotado con más de 25 millones de euros y que busca garantizar el futuro del campo en Euskadi mediante la incorporación de 1.250 jóvenes en los próximos diez años.
Dos son los problemas principales a los que ha de hacer frente esta estrategia: La secular brecha de género en el sector, en el que las mujeres han permanecido históricamente en un segundo plano, y la falta de relevo en las explotaciones cuyos titulares está cerca de la jubilación.
Un contexto de envejecimiento y falta de relevo
El diagnóstico del que parte este documento así lo pone de manifiesto: Según el Censo Agrario de 2020, el 30,6% de las personas titulares de explotaciones supera los 65 años, mientras que solo el 10% tiene menos de 40. La edad media ronda los 58 años, ligeramente inferior en el caso de las explotaciones profesionales.
El tejido productivo agroganadero vasco sigue formado en su mayoría por explotaciones de personas físicas —menos del 10% tiene personalidad jurídica—, y en ellas la presencia femenina continúa siendo reducida: solo una de cada cuatro jefaturas (25%) corresponde a mujeres. Este desequilibrio se repite también entre las explotaciones profesionales, pese a que las mujeres desempeñan un papel esencial en el sostenimiento de la vida rural y en la diversificación de las actividades agrarias.

El diagnóstico detecta 1.482 explotaciones viables con titulares próximos a la jubilación, de las cuales 705 carecen de relevo identificado. Las orientaciones productivas más afectadas por la falta de sucesión son las de ganado herbívoro (bovino, ovino y caprino), seguidas por los cultivos extensivos y hortícolas.
En ese sentido, el programa Gaztenek —la principal herramienta institucional de incorporación juvenil al sector— ha consolidado una media de 55 nuevas incorporaciones anuales, principalmente en horticultura, vacuno de carne, viticultura y vacuno de leche. Anualmente participan un promedio de 500 personas en el programa, de las que un 35% se encuentra en las primeras fases del proceso, es decir, en la fase de monitorización o trabajando en el plan de empresa; un 41% se encuentran en la fase de tutorización, con la puesta en marcha de su actividad económica; el 11% terminan consolidando el proyecto, y un 12% lo abandona en alguna de las fases anteriormente mencionadas.
Gobernanza y estructura de la estrategia
La estrategia está liderada por la Viceconsejería de Alimentación y Desarrollo Rural del Gobierno Vasco, con la Fundación HAZI como secretaría técnica. Su desarrollo se articula de manera coordinada con las diputaciones forales, en el marco de una gobernanza compartida que cubre ocho áreas de intervención: marco normativo, valorización del sector, acercamiento de jóvenes, acceso a explotaciones con relevo pendiente, proceso de instalación, financiación, formación y asesoramiento, y calidad de vida en el medio rural.
Entre sus objetivos cuantificables para el periodo 2025-2028 destacan la incorporación media de 125 jóvenes al año, la reducción de la edad media de los titulares, el incremento de la superficie agraria útil gestionada por personas jóvenes y, especialmente, el compromiso de que al menos el 30% de las nuevas incorporaciones correspondan a mujeres.
Reforma normativa y acciones positivas
Una de las principales líneas de actuación será la modificación del Decreto 8/2014 sobre las Explotaciones Prioritarias de Jóvenes Agricultores (EPJA), que incorporará medidas de acción positiva para la igualdad efectiva entre mujeres y hombres.
El nuevo marco legal establecerá prioridad para las mujeres jóvenes en el acceso al suelo agrario —incluidos bancos de tierras, montes públicos o espacios test— y en la transmisión de explotaciones sin relevo. También se aplicarán criterios de igualdad en la participación en sociedades agrarias y cooperativas, donde se valorará la presencia equilibrada en los órganos de dirección.

Asimismo, se prevé la creación de servicios de sustitución para facilitar el ejercicio de los derechos de maternidad, paternidad y cuidado, garantizando la continuidad de las explotaciones durante las bajas. Los tribunales de valoración y órganos de representación deberán tener composición paritaria, y los premios e incentivos priorizarán las candidaturas de jóvenes agricultoras.
Inversiones y programas de apoyo
La estrategia moviliza más de 25 millones de euros en los próximos cuatro años, con vocación de continuidad durante la próxima década. Entre las principales actuaciones destacan:
- Instrumento financiero Sendotu, con 9,75 millones de euros para avalar préstamos y facilitar la financiación inicial de las nuevas explotaciones.
- Revisión y mejora del programa Gaztenek, dotado con 4,57 millones de euros, que reforzará la formación, el acompañamiento y la monitorización de los proyectos de emprendimiento.
- Ayuda a la incentivación del relevo, con 3 millones de euros para titulares cedentes que transmitan sus explotaciones a jóvenes.
- Planes de inversión de las diputaciones forales, que incorporarán condiciones preferentes para mujeres y jóvenes, con un presupuesto de 3,8 millones de euros.
- Creación de oficinas de intermediación agraria, que servirán de enlace entre titulares sin relevo y jóvenes aspirantes a incorporarse.
- Espacios test agrarios, con una inversión de 1,5 millones de euros, donde las personas interesadas podrán experimentar la gestión de una explotación antes de dar el salto profesional.
- Becas de acercamiento y programas de intercambio, el Erasmus agrario, dotados con 800.000 euros, para fomentar el contacto entre generaciones y territorios.
- Programas de formación en digitalización, innovación y gestión empresarial, con 150.000 euros de inversión, además de la mejora de la Artzain Eskola y Behi Eskola, con 796.000 euros.
- Campañas de valorización del sector, con 365.000 euros, dirigidas a sensibilizar a la ciudadanía y atraer a nuevos perfiles profesionales.
Formación, asesoramiento y calidad de vida
El plan prevé también una actualización de los currículos en las escuelas agrarias y una mayor coordinación con el sistema educativo para diseñar itinerarios que combinen formación, prácticas y especialización. Se reforzará la capacitación digital y la formación financiera de los nuevos titulares, y se impulsará la participación de las mujeres en las asociaciones y organizaciones profesionales del sector.
Además, se fomentarán servicios de sustitución y de mano de obra, y se promoverán políticas de conciliación y mejora de la calidad de vida en el medio rural, incluyendo acceso a vivienda, conectividad digital y servicios sociales.
El papel de la mujer como eje transversal
La estrategia sitúa a la mujer rural en el centro del proceso de relevo generacional. Su presencia en la titularidad de explotaciones se considera un indicador clave de modernización y sostenibilidad social del medio agrario.
Todas las líneas de actuación incorporan medidas de discriminación positiva para equilibrar la participación femenina, como se ha señalado, desde el acceso al suelo y la financiación hasta la representación en los órganos de decisión, pasando por la protección específica de la maternidad y la conciliación, así como el impulso a la formación y el liderazgo en entidades agrarias.
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