Los usuarios del bonotaxi en Álava con grandes discapacidades han comparecido este martes en las Juntas Generales de Álava para denunciar el retraso de más de cinco meses en el pago del servicio por parte de la Diputación.
Retrasos en el pago del bonotaxi
Una de las personas afectadas, Zuriñe Salamanca, ha asistido a la Cámara alavesa, acompañada por la procuradora Elisabeth Ochoa de Eribe, para asegurar que se dan «retrasos en el pago por parte de la Diputación, adelantos de importes de los usuarios que no se recuperan, cambios de valoraciones que dejan a más de 160 personas fuera y falta de comunicación ante los cambios del Departamento de Políticas Sociales». Todo ello, ha afirmado, «está complicando el día a día de las casi 700 personas que reciben el bonotaxi por ser un gasto inasumible”, ha manifestado Ochoa de Eribe.
Cuantías «insuficientes»
Zuriñe Salamanca posee una discapacidad de movilidad. “Es un servicio muy necesario si te tienes que desplazar muchas veces al hospital porque la parada de los autobuses urbanos no siempre está cerca, ni las rampas funcionan o no hay espacio dentro del autobús al compartirlo con los carritos de bebés”, ha apuntado. Salamanca lleva meses costeándose el servicio. “Los adelantos no se abonan con carácter retroactivo y hay muchas personas que, como yo, tienen verdaderas dificultades para costearlo”, ha señalado. “Siempre que preguntas en el departamento cuál es el plazo para recibir el pago anual -ha añadido-, nunca lo saben, vivimos en la incertidumbre y el desconocimiento”. Las cuantías también son para Zuriñe Salamanca “insuficientes”.
Ochoa de Eribe ha recordado por su parte que el bonotaxi es “un derecho” porque “está incluido en el Decreto de Cartera de Prestaciones y Servicios del Sistema Vasco de Servicios Sociales”. Estas ayudas están destinadas a personas con movilidad reducida para la utilización del servicio de taxi como medio de transporte para personas mayores de doce años, afectadas por grandes discapacidades motoras, entre ellas usuarias de sillas de ruedas, que dependen de dos bastones o de terceras personas para andar.
Autonomía
El objetivo es mejorar la calidad de vida de estas personas que no pueden hacer uso del transporte colectivo ordinario por sus graves dificultades, de manera que se favorezca su autonomía y se faciliten los desplazamientos fuera de su domicilio. Ha explicado que “se entrega una tarjeta prepago nominativa donde se incluye el abono completo anual y los usuarios van concertando con anterioridad los taxis que necesitan”.
Hasta el momento, el cálculo era de, aproximadamente, 50 euros al mes, pero la situación ha cambiado. “En 2023 la anualidad discurría de enero a diciembre, doce meses, pero en 2024, la anualidad pasa a ser de 18 meses, de enero de 2024 a junio de 2025, con el mismo importe, por lo que ya no hablamos ni de 50 euros al mes”. Una cantidad “totalmente insuficiente, más aún para quienes viven en la zona rural alavesa”. Por eso, desde el Partido Popular han pedido que se aumente la cuantía del bonotaxi.
Las valoraciones
Los cambios aplicados por el Gobierno foral, señalan en el PP, también han afectado a los ítems de valoración para poder recibir el bonotaxi. Las asociaciones con personas con discapacidad en movilidad, como Aspace, ya denunciaron en las Juntas Generales de Álava que antes se podía solicitar el bonotaxi, sin embargo, actualmente las personas con discapacidad cognitiva no pueden acogerse, “todos nuestros asociados no pueden coger el bonotaxi”, declararon.
“Antes se trataba de un programa de autonomía y ahora es una convocatoria de ayudas, donde hay más ítems de valoración y es más restrictivo”, ha explicado Ochoa de Eribe. El año pasado se otorgaron 682 bonotaxis y se denegaron 166. En septiembre de 2024 aún estaban sin resolución 86 casos de personas con movilidad reducida y en la actualidad, en julio de 2025, aún hay personas a las que no se les ha comunicado si están admitidas o no.
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