El campanario del Santuario de Nuestra Señora de Oro, continúa en silencio ya que José Francisco Patxo Martínez de Lafuente, guardés del templo, no puede activar el repique de su campana robada hace casi un año por desconocidos. Vecino de Domaikia, realizaba esta labor de forma altruista y sigue abriendo la ermita cada domingo a las 9.00 horas a quienes desean conocerla y disfrutar de las vistas del valle.

El robo de las campanas
Hace poco más de un año robaron una de las dos campanas del Santuario de Nuestra Señora de Oro, en Zuia. La que dejaron estaba rota. Cada una, elaboradas en bronce, pesa cerca de 1.100 kilos. Varias personas y habituales del lugar se han interesado por el tema y durante estos meses están buscando alguna campana similar y sin uso que pueda servir para Oro. Para ello han contactado con referentes de la iglesia vasco-navarra y algunas organizaciones culturales, siempre conscientes de la dificultad del objetivo dado el alto coste del bronce. Tampoco se descarta iniciar una suscripción popular.

También en Ondategi
La presidenta de la Junta rectora del Santuario, Encarni Urkiza, denunció en su día el robo e indicó que “los ladrones rompieron el candado de acceso al campanario y desengancharon la campana”. Fuentes del Obispado explicaron que el santuario no pertenece a la Diócesis y que no disponen de información directa sobre lo sucedido, aunque son conocedores de robos en otras iglesias de la zona como la de Ondategi, a apenas 10 kilómetros de Oro.
Fuentes de la Ertzaintza han señalado a ZUK que no hay novedades en la investigación del robo,



