La huelga en Tubos Reunidos ha llegado a su fin este viernes después de 96 días de paro en la factoría de Aiaraldea, una planta marcada por el concurso de acreedores y una situación económica especialmente delicada. El comité de empresa ha votado por desconvocar la movilización tras semanas de tensión interna y un escenario financiero muy complejo.
El conflicto laboral mantenía prácticamente paralizada la actividad de la planta alavesa, mientras la empresa afronta una deuda total cercana a los 260 millones de euros y un Expediente de Regulación de Empleo (ERE) que contempla 301 despidos.
La decisión llega después de que LAB, sindicato que junto a ELA y ESK había mantenido el respaldo a la huelga, se mostrara dispuesto a modificar su estrategia. Hasta ahora, CCOO y UGT defendían la necesidad de poner fin a los paros para evitar un deterioro aún mayor de la situación de la empresa.
En paralelo, parte de la plantilla impulsó una asamblea alternativa para votar directamente el final de la huelga, reflejo del desgaste interno provocado por casi cien días de conflicto laboral en una de las principales empresas de Aiaraldea.
El ERE y la situación financiera debilitaron la huelga
Como consecuencia de la muy delicada situación económica de Tubos Reunidos, la compañía comunicó un ERE de 301 despidos. 250 trabajadores y trabajadoras aceptaron las condiciones planteadas por la empresa, un movimiento que debilitó progresivamente la posición de los sectores sindicales favorables a mantener la huelga indefinida.
FOTOGRAFÍA: ELA
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