La asociación Zuia Bidean ha registrado en el Ayuntamiento de Zuia las primeras mil alegaciones firmadas por vecinas y vecinos del municipio contra el proyecto fotovoltaico de Solaria previsto en el entorno del Parque Natural de Gorbeia. La iniciativa ciudadana surge como respuesta a lo que califican como una “estrategia de invisibilización” por parte del Departamento de Industria del Gobierno Vasco, que ha retrasado la exposición pública del proyecto hasta el 17 de junio, en pleno inicio del periodo vacacional.
Las alegaciones presentadas recogen argumentos medioambientales, legales y sociales para exigir la paralización del proyecto, al que califican como una amenaza directa al medio natural, la economía local y la soberanía alimentaria. En concreto, se denuncia que los tres polígonos solares previstos en Zuia pondrían en riesgo la agricultura de la zona y supondrían la industrialización de suelo rural de alto valor ecológico.
Líneas de alta tensión y especulación energética
Uno de los aspectos más criticados en las alegaciones son los más de 100 kilómetros de líneas de alta tensión que atraviesan hasta 15 municipios de Álava y Bizkaia, y que afectarán al paisaje, la salud pública, el patrimonio cultural y la calidad de vida de sus habitantes. Estas infraestructuras, planteadas como “líneas de evacuación”, no cumplen con la Ley del Sector Eléctrico, según el documento entregado.
A ello se suma lo que califican como una estrategia especulativa: Solaria ha solicitado permisos para evacuar 1.400 MW desde Zierbena, cuando las plantas en tramitación apenas alcanzan los 150 MW. Esta sobredimensión genera gran preocupación en el territorio, ya que podría facilitar la llegada de nuevos proyectos con graves impactos acumulativos imposibles de evaluar de forma aislada.
Defensa del territorio frente a una transición desequilibrada
Desde Zuia Bidean y otras plataformas en defensa del territorio se alerta del traslado del impacto ambiental desde zonas ya industrializadas —como el Puerto de Bilbao— hacia áreas rurales con alto valor ecológico, como el entorno del Gorbea. Un fenómeno que consideran incompatible con una transición energética justa, que debería priorizar el equilibrio entre energía, naturaleza y vida rural.
Por ello, las asociaciones firmantes exigen la paralización inmediata del proyecto y apelan a la responsabilidad institucional para replantear el modelo energético desde criterios de sostenibilidad real, justicia social y participación ciudadana.
FOTOGRAFÍA: Zuia Bidean


