El Ayuntamiento de Zuia ha editado y publicado un vídeo en YouTube en el que recoge cómo los vecinos de Domaikia mantienen viva la tradición del Ramo de San Juan.
Propiedades curativas
Explican en el Consistorio que, antes de la salida del sol, se recogían flores y plantas como el saúco, espino albar, malvas o verbena, conocidas por sus propiedades curativas y las bendecían en misa para proteger sus hogares durante todo el año.
El vídeo de 2024 se recogen imágenes de la edición de 2024 combinadas con grabaciones realizadas hace cuarenta años por José Antonio González Salazar, «para mostrar cómo el espíritu de San Juan sigue latiendo en Domaikia», explican en el Consistorio.
Más allá de Euskal Herria
La grabación incluye escenas del 1 de junio y de la jornada central del 6 de julio, con misa, procesión y bendición de los ramos, una tradición que no se circunscribe a Araba o Euskal Herria, sino que está muy arraigada en todos aquellos lugares, como Galicia o Cataluña, donde desde tiempos ancestrales se celebra el solsticio de verano, asimilado por el Cristianismo en torno a la festividad de San Juan.
Barandiaran y Caro Baroja
José Miguel de Barandiaran y Caro Baroja ya explicaron cómo el ramo forma parte de un santoral pagano. Barandiarán documentó que estas ramas de San Juan se realizaban con fresno, roble o espino albar, se adornaban con hierbas, flores y espigas, y se colocaban en puertas, balcones y cofres para alejar tempestades, rayos, enfermedades y mal de ojo. También explicó que los ramos bendecidos se quemaban en momentos de tormenta (muy propias de esta época del año), utilizando el humo purificador como mecanismo ritual para proteger hogares y ganados.
Caro Baroja, por su parte, describió cómo en las noches de San Juan y San Pedro los mozos talaban árboles o ramos y los llevaban al centro del pueblo, donde se alzaban adornados, a menudo acompañados de rondas, coplas, recogida de productos y danzas comunitarias.
Herramienta de cortejo
Los ramos, explicó, también se empleaban como herramienta de cortejo. Los mozos y mozas colocaban ramos en ventanas o puertas para iniciar un coqueteo.
Transmisión al futuro
En Domaikia, el compromiso de sus vecinos con esta tradición ha llegado hasta nuestros días. «Este trabajo es un homenaje a la memoria viva del pueblo, una celebración de nuestras raíces y una invitación a transmitirlas al futuro», señalan en el Ayuntamiento de Zuia.
FOTOGRAFÍA: YouTube



