El ciclismo es sin duda uno de los deportes que más afición despiertan en Euskadi, pero a la hora de trabajar desde la base las cosas no son sencillas. Aunque eventos como las salidas del Tour, La Vuelta o la Itzulia desde Mendizabala están a rebosar de niñas y niños, a la hora de elegir las extraescolares el fútbol lo empapa todo, al menos en el caso de los chicos, y quienes apuestan por crear cantera para el ciclismo tienen que currárselo más.
Bien lo saben en la Sociedad Ciclista Aranako, el equipo ciclista más antiguo de Gasteiz, que a día de hoy sale a rodar con 14 niñas y niños de las escuelas, a partir de los 8 años; 20 cadetes, de 14 a 16; y 7 juveniles, de 16 a 18 años. El club, que imparte ruta, BTT, ciclocross y gimkana, abre su escaparate todos los viernes para quien iniciarse en el mundo de la bici en el velódromo de Gamarra. De su escuela han salido profesionales como Ibon Ruiz, del Kern Pharma; o Joseba López, del Caja Rural, y ahora el esfuerzo se vuelca, entre otras cosas, en atraer a este deporte a las chicas, que cada vez son más en los pelotones, y de hecho en Álava se ha formado un equipo exclusivamente femenino al que el Aranako también aporta corredoras.

Su presidente, Josean Sánchez, nos explica el trabajo que realizan para formar a los jóvenes, formar en el sentido más amplio de la palabra. “Nuestra filosofía es crear una buena base ya desde el principio; la importancia de las escuelas es fundamental, ya no solamente por el ciclismo, no se trata solamente de dar pedales, se trata también de trabajo en equipo. A pesar de que la gente ve el ciclismo como algo muy individual, al contrario, es uno de los deportes donde la parte de equipo es fundamental, se trata de convivencia, de solidaridad”, señala.
La bici y los estudios
No solo eso, en el Aranako los estudios y la bici no solo son complementarios, sino que, sí o sí deben ir de la mano. “No podemos dejar que los futuros deportistas profesionales se conviertan en un producto, hay que protegerles y cuidarles, y es importante para ello que tengan una formación; es muy peligroso que un chaval o una chavala que son buenos en un deporte, el que sea, abandonen los estudios para poner todos los huevos en la misma cesta”, afirma Josean.
“Es muy peligroso que un chaval o una chavala que son buenos en un deporte, el que sea, abandonen los estudios para poner todos los huevos en la misma cesta”
JOSEAN SÁNCHEZ
Por eso, en el Aranako se les inculca la idea de que la disciplina y el sacrificio que exige la bicicleta, sobre todo a partir de ciertas edades, se debe aprovechar para optimizar el tiempo bajo el flexo y sobre los apuntes. Esos chavales, que “tienen que empezar a mentalizarse de que tienen que descansar muy bien, tienen que hacer unos entrenos correctos y tener una nutrición correcta”, acaban por darse cuenta de que “si te organizas, da tiempo a todo”, a estudiar, a hacer deporte y al ocio.
Pero, al fin y al cabo, el Aranako es un club ciclista, y entre la formación específica que imparte a los más pequeños, Josean destaca la gimkana, práctica que les sirve para dominar bien la bici. “Es muy importante porque luego cuando esos chavales de repente pasan de escuelas a cadetes se encuentran con 200 corredores, que parece aquello el Séptimo de Caballería. Las llegadas, las curvas, las bajadas… Eso requiere de habilidad, y por eso la importancia que nosotros le damos desde pequeñitos”, explica.
A competir a Alicante
Por esa fase de aprendizaje pasaron hace ya tiempo los seis chavales que esta semana viajan a Alicante para participar en una nueva carrera, la I Vuelta Ciclista Costa Blanca. “Somos el único equipo cadete de Euskadi que vamos a estar ahí, con lo más granado a nivel estatal”, explica Josean, quien explica que la meta del Aranako es formar equipos competitivos, sobre todo en cadete y juvenil.
Para llegar a ese punto hay que trabajar mucho sobre el asfalto, y para ello hacen falta apoyos, patrocinios, alguien que crea en el trabajo que se hace. El Aranako ha encontrado ese apoyo en Ford Garaje Moderno, y el equipo trata todos los días de responder a esa confianza en las carreteras. “Generar confianza no significa solamente victorias, hay unos valores, que vayamos bien vestidos, bien equipados, que es algo que entra dentro de la disciplina de un ciclista; la puntualidad”, o el hecho de trabajar a largo plazo, con la escuela para los más pequeños, señala Josean.
Álava, territorio fértil
El territorio alavés, por otro lado, ha sido siempre terreno abonado para la formación de ciclistas. Entre Paco Galdós y Oiera Lazkano hay una enorme nómina de corredores, algunos de los cuales se han vestido de amarillo en Francia o han subido al podio en los Campos Eliseos, y aunque sea complicado entrar en la pugna con el fútbol por atraer a nuevos deportistas, Álava puede presumir. Josean destaca que el número de ciclistas que aportamos al pelotón internacional es el mismo que el de Eslovenia, que tiene más de dos millones de habitantes. “Joseba López, Mikel Landa, Víctor de la Parte, Jon Aberasturi, Oier Lazkano, Markel Beloki, y seguro que me dejo alguno más”, son profesionales en el ciclismo actual, y eso “no sale de la nada, eso no es magia, viene de que se ha hecho un trabajo desde la base importante”.
Así, el ciclismo de base en Álava “goza de buena salud”, dice Josean, pero “desearíamos que hubiera más chicos y sobre todo chicas ciclistas”, y para ello habrá que aguzar el ingenio: “Si queremos resultados diferentes tenemos que hacer cosas diferentes”, concluye el presidente del Aranako.
FOTOGRAFÍA: Txus Díez



