La campaña de cereal en Álava ha concluido con una producción cercana a las 235.000 toneladas, un volumen muy similar al registrado el pasado año, aunque marcado por una gran irregularidad entre zonas de cultivo y por el comportamiento desigual de las distintas fechas de siembra.
Según informa Garlan y recoge UAGA, la Llanada Alavesa ha obtenido mejores resultados que Valles Alaveses y Rioja Alavesa, especialmente en las parcelas sembradas en otoño y aquellas que mantienen una adecuada rotación de cultivos. En el caso del trigo, los rendimientos han oscilado entre 4,5 y 7 toneladas por hectárea, dependiendo de las condiciones de cada explotación.
Una campaña excepcionalmente adelantada
Uno de los rasgos más destacados de esta campaña ha sido su extraordinaria precocidad. La recolección comenzó ya a mediados de junio y el 75 % de la cosecha estaba recogida antes del 25 de julio, adelantándose varias semanas respecto a una campaña habitual.
UAGA subraya además el comportamiento del sector durante las restricciones impuestas por el elevado riesgo de incendios, que permitió completar la cosecha sin incidencias destacables.
Comportamiento desigual de los cultivos
Los resultados también han variado según el cultivo. La avena y las cebadas de siembra temprana han ofrecido rendimientos satisfactorios, mientras que la cebada de invierno de siembra tardía ha sido la más perjudicada por las condiciones de la campaña.
La colza ha respondido favorablemente en las parcelas donde consiguió implantarse correctamente, aunque la superficie cultivada disminuyó inicialmente en favor del girasol debido a problemas de nascencia.
Por su parte, las leguminosas sufrieron especialmente las altas temperaturas registradas durante la floración, lo que afectó a su desarrollo y producción.
Rentabilidad bajo presión
A pesar de mantener unos niveles de producción similares a los de 2025, la situación económica continúa siendo complicada para muchas explotaciones.
Con un precio del trigo situado entre los 200 y 205 euros por tonelada y un mercado internacional marcado por una elevada volatilidad, la rentabilidad del cereal continúa moviéndose en un umbral muy ajustado debido al incremento de los costes de producción, especialmente en fertilizantes y carburantes.
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