Los gobiernos de Euskadi y Navarra han reclamado este martes en Bruselas una Política Agrícola Común (PAC) con financiación suficiente y mayor capacidad de gestión para las regiones. Ambas comunidades rechazan la reducción de alrededor del 20 % del presupuesto específicamente destinado a esta política que, según sus cálculos, contempla la propuesta de la Comisión Europea para el periodo 2028-2034.
La consejera vasca de Alimentación, Desarrollo Rural, Agricultura y Pesca, Amaia Barredo, y el consejero navarro de Desarrollo Rural y Medio Ambiente, José María Aierdi, han trasladado sus planteamientos a representantes del gabinete del comisario europeo de Agricultura y Desarrollo Rural, Christophe Hansen. La reunión se produce durante las negociaciones de la próxima PAC, en las que ambos gobiernos defienden mantener los recursos destinados al sector primario y permitir que las administraciones con competencias agrarias adapten las ayudas a sus respectivas estructuras productivas.
Rechazo al fondo único y a los planes estatales
Uno de los principales puntos de discrepancia del Gobierno Vasco con la propuesta europea es la integración de las políticas agrarias, de desarrollo rural, pesquera y de cohesión en un fondo único, organizado mediante planes nacionales. El Ejecutivo vasco considera que este modelo puede reducir la capacidad de decisión de las regiones y diluir las particularidades de la PAC al agrupar políticas con objetivos y necesidades diferentes.
Por ello, reclama que la futura política agraria permita establecer planes regionales propios, dentro del marco comunitario, en aquellos territorios que ya tienen competencias en agricultura y ganadería. «La propuesta europea abre una oportunidad para avanzar hacia una PAC más flexible, pero esa flexibilidad debe llegar al territorio. En Euskadi queremos poder diseñar y gestionar una política agraria adaptada a nuestra estructura productiva, manteniendo los objetivos comunes de la Unión Europea», ha señalado Barredo.
Si finalmente se mantiene un único plan estatal, Euskadi solicita que los fondos puedan distribuirse territorialmente entre las comunidades que lo pidan y que estas conserven su capacidad de gestión, tomando como referencia los actuales niveles presupuestarios.
Ayudas para agricultores y ganaderos en activo y relevo generacional
Además de las cuestiones presupuestarias, Euskadi y Navarra defienden que las ayudas de la futura PAC se dirijan prioritariamente a quienes ejercen la actividad agraria. Entre sus propuestas figuran el apoyo a la agricultura familiar y profesional, el relevo generacional y una mayor capacidad de negociación de los productores dentro de la cadena alimentaria. Ambos gobiernos también plantean modernizar las explotaciones y las infraestructuras de regadío ante la escasez de agua, apoyar la ganadería extensiva y favorecer prácticas agroambientales.
Euskadi propone, además, avanzar hacia una distribución más equilibrada de las ayudas mediante topes por explotación, preservar las particularidades del modelo cooperativo y mejorar los instrumentos de regulación de los mercados agrarios para favorecer precios remuneradores.
Menos burocracia y pagos más previsibles
Otra de las peticiones compartidas es reducir la carga administrativa de las explotaciones. Euskadi y Navarra reclaman trámites más sencillos, requisitos proporcionados y un sistema de ayudas comprensible para agricultores y ganaderos. El Gobierno Vasco también solicita un calendario de pagos estable y previsible que facilite la planificación financiera de las explotaciones.
FOTOGRAFÍA: Irekia
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