Después de un verano dedicado en exclusiva a la preparación de los Campeonatos Europeos Universitarios de Kickboxing, la joven luchadora de Orozko afincada en Gasteiz Izaro Blanco se viene para casa con el mejor premio posible a su esfuerzo, la medalla de oro.

Ni un asalto perdido
Blanco ha realizado «unos campeonatos perfectos», destaca su equipo, con una contundente victoria (3-0) en primera ronda sobre la representante alemana, otro 3-0 en segunda ronda derrota contra la luchadora de Hungría y una exhibición en la final frente a la polaca Margareta Kakol, a la que venció por otro 3-0. La combatiente vasca ha sido «una de las sensaciones del torneo».

«He notado que a lo largo de las peleas los nervios han ido bajando, porque en la primera salí muy, muy nerviosa. Al final el trabajo ha valido la pena, estar todo el verano entrenando ha dado sus frutos», ha señalado la deportista a ZUK.

«Al final el trabajo ha valido la pena, estar todo el verano entrenando ha dado sus frutos»
En representación de la EHU
La deportista del Dinamita Team fue invitada por la Federación Española de Kickboxing a participar en este campeonato universitario en representación de la Euskal Herriko Unibertsitatea, que con su fichaje entraba por primera vez a competir en kickboxing.

Concentración en León
Para asegurar su medalla, Izaro se fue a entrenar a León con el deportista y promotor Diego Vázquez, una vez cerrada una temporada con un final cargado de combates que le permitieron afinar su preparación.

Con el oro de Polonia, Izaro, de 20 años y que entrena en Vitoria con Dinamita Sánchez, suma un premio más a un curriculum en el que figuran 13 medallas de oro en campeonatos de España FEKM, una medalla de oro, 2 de plata y 1 de bronce en Campeonatos Europeos WAKO, una medalla de oro y 2 de plata en Campeonatos Mundiales WAKO. Además, como integrante de la selección española ha conseguido una medalla de oro en Turquía, 2 medallas de oro y una de plata en Holanda, dos medallas de oro en Croacia y dos medallas de plata en Hungría.
FOTOGRAFÍA: Izaro Blanco



