Un lince ibérico (Lynx pardinus) fue captado por una cámara de fototrampeo en Kanpezu, en la Montaña Alavesa, en diciembre de 2025. El registro supondría la primera cita constatada de esta especie en Euskadi en el último siglo, según la información facilitada por la asociación Hontza Natura Elkartea junto a las imágenes.
El hallazgo se produjo de manera fortuita. Un ganadero de Kanpezo había instalado una cámara de fototrampeo en sus terrenos para conocer qué animales silvestres transitaban por la zona. El dispositivo había registrado especies como la gineta, el gato montés o el tejón, pero acabó captando una presencia mucho más inesperada: la de un lince ibérico caminando por el entorno.
Las imágenes permiten observar al animal durante unos segundos y constituyen, según sus autores, la única prueba constatada hasta ahora de la presencia reciente de un lince ibérico en Euskadi.
Un ejemplar con collar de seguimiento
El animal captado en Kanpezo portaba aparentemente un collar radiotransmisor, un elemento especialmente relevante para intentar determinar su procedencia. Estos dispositivos se utilizan para realizar el seguimiento de algunos ejemplares dentro de los programas de conservación y reintroducción de la especie.
La presencia del collar apunta, por tanto, a la posibilidad de que se trate de un ejemplar procedente de alguno de estos programas y que haya llegado hasta Álava después de un desplazamiento de larga distancia.
Los linces ibéricos pueden recorrer grandes distancias durante sus movimientos de dispersión en busca de nuevos territorios. El seguimiento mediante dispositivos VHF o GPS ha permitido documentar ejemplares capaces de atravesar amplias zonas de la Península.
Uno de los casos más conocidos es el de Litio, un ejemplar procedente del sur de Portugal que llegó hasta las proximidades de Barcelona después de un viaje de 19 meses. Otro fue Kentaro, criado en cautividad en Portugal y liberado en los Montes de Toledo en 2014, que protagonizó un recorrido de miles de kilómetros por diferentes territorios del norte peninsular y fue fotografiado en La Rioja en 2015.
Las antiguas citas de linces en Álava se atribuían al lince boreal
La presencia histórica de linces en Álava ha sido objeto de diferentes referencias, aunque las escasas citas recogidas tradicionalmente se han atribuido principalmente al lince boreal (Lynx lynx) y no al lince ibérico.
El lince boreal es una especie de mayor tamaño cuya distribución actual se concentra fundamentalmente al norte de los Pirineos. Existen referencias de su presencia en territorio alavés a principios del siglo XX en zonas como la Sierra de Aizkorri-Aratz, el macizo del Gorbea y Valdegovía.
El ejemplar registrado ahora en Kanpezo correspondería, sin embargo, a un lince ibérico procedente de poblaciones situadas en otras zonas de la Península, lo que convierte la observación en un registro excepcional para la fauna de Álava y Euskadi.
El lince ibérico supera ya los 2.600 ejemplares
La aparición de un ejemplar tan al norte de sus principales áreas de distribución se produce en un momento de fuerte recuperación de la especie. Tras encontrarse al borde de la extinción, los programas de cría en cautividad, conservación y reintroducción han permitido aumentar considerablemente su población.
La cifra supera actualmente los 2.600 ejemplares, distribuidos principalmente por Andalucía, Castilla-La Mancha, Extremadura y Portugal, aunque la expansión de la especie está permitiendo su llegada a nuevos territorios.
Euskadi no cuenta actualmente con un programa de reintroducción del lince ibérico, pero existen iniciativas de expansión de la especie en otros puntos del norte y este de la Península.
Esta recuperación aumenta también las posibilidades de que ejemplares en dispersión recorran territorios alejados de las poblaciones reproductoras y puedan alcanzar ocasionalmente zonas como el País Vasco.
Una especie estrechamente ligada al conejo
El lince ibérico mantiene una dieta altamente especializada y el conejo constituye su principal fuente de alimentación. La dependencia de esta presa ha sido uno de los factores que históricamente han condicionado la supervivencia de la especie, especialmente después del fuerte descenso de las poblaciones de conejo provocado por enfermedades como la mixomatosis.

Sin embargo, se han documentado también comportamientos alimentarios alternativos en territorios con menor disponibilidad de conejos, con el consumo de roedores y otras presas.
La capacidad de desplazamiento de la especie es otro de los factores que puede explicar registros muy alejados de sus poblaciones habituales. Los ejemplares en dispersión pueden recorrer decenas de kilómetros en una sola jornada y atravesar diferentes comunidades autónomas antes de establecerse en un territorio.
Una visita que podría no ser la última
La recuperación y expansión geográfica del lince ibérico abre la posibilidad de que este tipo de observaciones sean cada vez menos excepcionales en el norte de la Península. Por ahora, el vídeo obtenido mediante fototrampeo en Kanpezo constituye un registro extraordinario: durante unos segundos puede verse al ejemplar caminar por la Montaña Alavesa, en la que sería la primera prueba constatada de la presencia de un lince ibérico en Euskadi en aproximadamente un siglo.
FOTOGRAFIA Y VÍDEO: Hontza Natura Elkartea


