La lana de las ovejas latxas, estrechamente vinculada a la ganadería y al paisaje rural vasco, ha perdido buena parte de su valor comercial. Sin embargo, esta fibra, que en muchas explotaciones resulta difícil de aprovechar, puede convertirse en prendas, materiales aislantes, lámparas y otros objetos de diseño. Es una de las propuestas de Material Tales. La vida de las cosas, la exposición que Arkabia, el espacio cultural de Vital Fundazioa en Vitoria-Gasteiz, ha abierto al público y que podrá visitarse hasta el 1 de marzo de 2027.
La muestra reúne 74 objetos del Design Museum de Londres con una sección desarrollada junto al Basque BioDesign Center, que conecta la historia de los materiales con su futuro y con los recursos de Euskadi. El recorrido parte de preguntas cercanas a nuestra vida diaria: de dónde proceden la madera, el vidrio, el plástico o las fibras que utilizamos, cómo se transforman y qué consecuencias tienen su fabricación y consumo para el entorno.
En la parte dedicada a Euskadi, la lana latxa ocupa un lugar destacado. La pérdida de demanda de esta fibra ha dificultado su aprovechamiento y ha convertido su gestión en un reto para parte del sector ganadero. La exposición plantea nuevas aplicaciones a través del diseño y la investigación, desde tableros realizados con fibras de lana y aglutinantes hasta fieltros de alta densidad, membranas textiles, hilaturas experimentales y soluciones de aislamiento.
La diseñadora alavesa María Clè participa en esta sección con varias creaciones que recuperan el uso de la lana latxa. Entre las piezas cedidas figuran abrigos, lámparas y alpargatas, ejemplos de cómo un recurso tradicional puede encontrar nuevos usos mediante técnicas y propuestas contemporáneas. Estas experiencias no representan una solución comercial generalizada, pero muestran vías de revalorización de un producto estrechamente asociado a la ganadería del territorio.
El Basque BioDesign Center amplía esa mirada con proyectos relacionados con los residuos industriales. Subproductos de fundiciones, papeleras y aserraderos, así como componentes como la celulosa, la lignina o el calcio, pueden investigarse como posibles materias primas para otros procesos productivos. La propuesta enlaza con la economía circular: reducir la extracción de recursos y dar una nueva utilidad a materiales que de otro modo podrían desecharse.
La tercera línea de la sección vasca explora la biofabricación, que utiliza organismos y procesos biológicos para investigar nuevos materiales. Entre los ejemplos expuestos hay estructuras y envases de micelio -la red de filamentos que forma la parte vegetativa de los hongos-, textiles de celulosa bacteriana cultivada mediante kombucha y bioplásticos obtenidos a partir de algas. Son prototipos que permiten conocer las posibilidades de estas técnicas para sectores como el embalaje, la moda o el diseño de objetos.
La aportación internacional del Design Museum permite situar estas experiencias en una historia más amplia. Sus 74 objetos incluyen un jarrón de Alvar Aalto, una silla Thonet y un teléfono Ericofón, junto a materias primas, fotografías, películas e imágenes microscópicas. El visitante puede seguir la evolución de los materiales desde sus propiedades originales hasta la producción industrial, que hizo posibles artículos cada vez más accesibles y fabricados en grandes cantidades.
La exposición también aborda los impactos ambientales y sociales que suelen permanecer fuera de la vista del consumidor. Examina casos como el cultivo intensivo del algodón, la extracción de arena, la minería del litio y los abusos vinculados a la explotación histórica del caucho en la Amazonia y el Congo. Frente a esos procesos, muestra propuestas que buscan otras formas de producción, como tintes elaborados con bacterias, lentejuelas biodegradables de celulosa o Totomoxtle, un material creado por Fernando Laposse con hojas de variedades nativas de maíz mexicano.
La organización ha tratado de aplicar criterios de sostenibilidad al propio montaje. Según explicó Lucia Savi, responsable del departamento de Comisariado e Interpretación del Design Museum de Londres, durante su planificación se utilizó una calculadora de huella de carbono y se optó por reutilizar íntegramente un sistema modular procedente de una muestra anterior en Arkabia. En la presentación participaron también Arantxa Ibañez de Opacua, directora de Vital Fundazioa; Olga Iradier, directora de proyectos del Basque BioDesign Center; y la diseñadora María Clè. La iniciativa propone que el diseño no se limite a la apariencia de los objetos, sino que incorpore preguntas sobre su procedencia, sus posibilidades de reutilización y sus efectos a lo largo de toda su vida útil.
Material Tales. La vida de las cosas se completa con visitas comentadas, visitas-taller y actividades abiertas los fines de semana, con experiencias que utilizan materiales como lana, sal o arcilla. También dispone de una audioguía mediante código QR en castellano, euskera, inglés y lengua de signos, además de un sistema Bluetooth que activa contenidos según el lugar del recorrido.
La exposición puede visitarse hasta el 1 de marzo de 2027 en ARKABIA, calle Postas 13-15, Vitoria-Gasteiz. El horario es de 11:00 a 14:00 y de 17:00 a 20:00 horas, de lunes a domingo, excepto los martes, cuando el espacio permanece cerrado. La información sobre la programación educativa y las visitas está disponible en arkabia.eus.
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