El reloj del Ayuntamiento de Vitoria-Gasteiz señala que son las nueve en punto de la mañana del último jueves antes de Nochebuena y la Plaza Nueva de la capital alavesa ya es un hervidero de gente en una mañana soleada y de temperatura agradable. Cerca de 80 productoras y productores de alimentos y artesanía, la mitad de ellos alaveses, preparan con mimo sus puestos para recibir a un público fiel, pues el Mercado de Navidad de Fundación Vital es una de las citas señaladas del año para quienes aprecian los alimentos de calidad y kilómetro cero.


Queso de Gorbeialdea
Xabier está al frente de Buruaga Arditegia y hoy ha traído a Gasteiz «lo mejor de mi casa», de Gorbeialdeko Gazta, quesos con sello Idiazabal que produce en su negocio familiar. «Llevo 24 años viniendo al Mercado de Navidad», explica Xabier, contento por la acogida que tienen sus cuñas. «Es normal, la gente aprecia los productos de calidad», explica el vecino de Gorbeialdea, que nunca falta a encuentros marcados en rojo en el calendario del sector alimentario alavés como este Mercado de Navidad o ferias como la de San Prudencio.


Miel de la Montaña
El queso es un valor seguro entre los consumidores del territorio, pero de un tiempo a esta parte otros productos, como la miel, se van haciendo un hueco en las despensas de nuestros hogares. Oliver produce miel en Urarte, en la Montaña, y explica que el éxito de sus visitas a las ferias no depende tanto de la calidad de la miel de El Guardián de las Abejas, contrastada por los consumidores, como del cielo. «El año pasado notamos mucho las trombas de agua que cayeron», recuerda el joven apicultor de Mendialdea, quien señala además que en ocasiones, el hecho de que vengan muchos vendedores de un mismo producto hace que nadie acabe teniendo un beneficio destacado.

«La gran desconocida»
En este tipo de citas hay clásicos que nunca faltan: el queso, el pan el aceite, los tomates, las morcillas… Pero también se van introduciendo productos nuevos, o no tan nuevos, como las trufas, tesoros que da la tierra alavesa y que poco a poco se van quitando de encima el injusto estigma de la exclusividad. «Hay que desmitificar, hoy mismo vendemos a euro el gramo, que puede parecer mucho, pero el que salga por la noche y se tome un cubata, por ese precio puede aromatizar 15 o 20 platos, para una cuadrilla entera», explica Rodolfo Atauri, Txitxo, representate hoy en Gasteiz de la Cooperativa de Trufas de Álava, que lleva «seis años por lo menos » acudiendo al Mercado de Navidad. «Queremos promocionar la cultura de la trufa, una gran desconocida que mucha gente se está perdiendo, aunque poco a poco vamos consiguiendo el objetivo, la gente se va animando», afirma.

Txitxo explica que en Araba la trufa se da sobre todo en Mendialdea y la zona de Kuartango, y que se transforma en Santa Cruz de Campezo; que prima el cultivo sobre la escondida en los bosques, y que para obtener buenos frutos hacen falta suelos poco profundos, no muy ricos; sol y agua. «Es una gran aventura -concluye- gracias a Dios esto no es matemático, hay años que, no se sabe por qué, son mejores que otros».

FOTOGRAFÍA: Txus Díez



