«Si no se protege al sector Primario desaparecerá; nuestra alimentación dependerá de países que no cumplen nuestras normativas»

Con motivo del Día del Mundo Rural, Raúl Beitia, presidente de ATACA, alerta a la clase política de las consecuencias que tendrá la liberalización del comercio de alimentos
Raúl Beitia, presidente de ATACA, durante la entrevista con ZUK en Etxabarri Ibiña
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Txus Díez

Periodista y fotógrafo. Fundador de ZUK

15 de mayo de 2026 a las 16:27

Desde la bolera de Etxabarri Ibiña, y con motivo de la celebración este 15 de mayo de San Isidro Labrador, Raúl Beitia Gil, presidente de ATACA (Asociación Treviño y Álava por el campo), felicita al mundo rural y reflexiona con ZUK sobre la situación en Araba de un sector Primario que vive en la incertidumbre causada por las guerras, la apertura de Europa al inmenso mercado sudamericano, los ataques de lobos y buitres o la expansión de las energías renovables en tierras de cultivo.

Hace ya un par de meses de las movilizaciones del sector Primario, tanto en Araba como en toda Europa. ¿Ha cambiado algo en este tiempo, al margen de la guerra en Oriente Medio? ¿Sienten que las instituciones les escuchan?

-Bueno, escucharnos, sí, lo que pasa es que cambiar estas políticas, estas directrices de Europa, es muy difícil. De hecho, al final se ha aprobado provisionalmente el acuerdo con Mercosur, y ya estamos viendo que hay incidencias, que está entrando producto de esos países con contaminaciones, con productos prohibidos en Europa. Son las primeras pruebas de que estos acuerdos van a incidir en nuestra alimentación, en la seguridad alimentaria de la ciudadanía. Si se siguen priorizando los acuerdos con esos países y realmente no se defiende el producto local, en poco tiempo vamos a ver desaparecer miles de explotaciones. Es muy difícil competir con países que no tienen las exigencias que tenemos en Europa en relación a la seguridad alimentaria.

El acuerdo UE-Mercosur entró en vigor provisionalmente el 1 de mayo. ¿Estamos a día 14 y ya se están viendo consecuencias?

-Sí, sí, ya hay consecuencias. En Grecia, por ejemplo, han detectado salmonela en el 80% de una partida de cinco toneladas de pollo congelado procedente de Brasil.

¿Cree que las salvaguardas, los mecanismos establecidos por la UE para proteger al campo europeo, no van a ser efectivas?

-Muchas veces cuando esas cláusulas salvaguardas se ponen en marcha es cuando ya ha habido incidencias en los mercados, en los precios. Vamos a tener los precios por los suelos, por debajo de los costes que tenemos aquí, y no creo que esas cláusulas salvaguardas sean una solución. En todo caso, todavía tenemos esperanzas de que el Tribunal de Justicia Europeo dictamine en contra de Mercosur.

¿Y qué se puede hacer desde la política más cercana para evitar ese escenario tan desfavorable que dibuja? ¿Qué mensaje les lanzaría a nuestros representantes?

-Que si no se protege al sector Primario, en definitiva al producto de cercanía, al producto nacional y a la producción Europea, desaparecerán miles de explotaciones y en cuestión de alimentación dependeremos de esos terceros países que para nada cumplen con esas exigencias y normativas que aquí tenemos. Así lo entendemos y así producimos por esa seguridad alimentaria. Si no se defiende al sector Primario europeo, pronto veremos las estanterías de los centros comerciales y comercios llenas de productos de estos terceros países que incumplen nuestros estándares de producción y que está están jugando con el comer de cada día y también con nuestra salud. Hablamos de productos como la carne de vacuno hormonada, la carne de ave con antibióticos prohibidos aquí o las frutas con pesticidas.

¿Hay alguna manera de que puedan convivir el lobo y la ganadería extensiva?

-Es una cuestión un poco tabú, pero cada vez tenemos más manadas de lobos, la ciudadanía parece que no se lo quiere creer, pero es así. Son una amenaza constante, y también los buitres. Si no hay un control de estas especies, como ya lo hay con otras como los jabalíes o los ciervos la ganadería extensiva desaparecerá de nuestros montes junto a nuestros ganaderos y ganaderas, y eso no nos lo podemos permitir. Eso conllevaría perder producto local, lábeles, sellos y distintivos de calidad, y también la labor que este ganado hace en nuestros montes. Hacen falta propuestas y políticas que defiendan y respalden está ganadería y al sector en general, de lo contrario habrá más de lo mismo, la desaparición de miles de explotaciones y un muy mal presente y futuro para los jóvenes que se quieran iniciar en este sector o seguir los pasos de sus padres.

Y en medio de la crisis estructural de todo el sector, llega la guerra de Irán. ¿En qué medida está afectando ya, hoy, al sector Primario, en lo que se refiere a combustibles y fertilizantes, por ejemplo?

-El tema de los conflictos es otra cuestión que realmente nos incide de lleno. Ya el de Rusia y Ucrania, y ahora Irán, nos están incidiendo en todos nuestros insumos. Los costes nos están subiendo, y hay que tener en cuenta que el sector Primario somos quienes producimos para alimentar a la sociedad, no deberíamos depender de estos conflictos. Los combustibles, la luz, el gasoil o los fertilizantes deberían tener unos precios topados, o al menos unos precios acordes con nuestros costes de producción. Esos costes inciden en los precios del alimento que luego va a ir a los supermercados.

¿No ven una salida, por ejemplo, en la diversificación o la innovación? Desde Neiker, por ejemplo, se trabaja con nuevas variedades de patata, con la introducción del cultivo de frutos secos o con la adaptación a nuestros suelos de la soja o la cebolla.

-Son propuestas que no se si van a llegar al sector. Quizá la cebolla sí, hace falta que ese cultivo se adapte a la provincia aunque requiere un clima, unas temperaturas, una textura de suelos adecuadas… Todo lo que se estudie y todo lo que se intente trabajar para dar alternativas al sector es bienvenido, pero a corto plazo lo vemos un poco de lejos. Quizá sean los cultivos del futuro.

¿Y es la remolacha ya un cultivo del pasado? ¿El cierre de Azucarera en Miranda de Ebro puede acabar con un producto tan ligado a nuesto territorio?

-Las multinacionales como British Sugar (propietaria de Azucarera) nos ven como números; si te tienen que apartar de un brochazo te apartan. Nosotros estamos ahora en ACOR, una cooperativa de Castilla y León que es la única opción ahora mismo, pero tampoco puede absorber la superficie de las todas provincias. Al final lo de la remolacha también es consecuencia de las políticas de las que hablábamos antes. Entra muchísima caña de azúcar de África y de Sudamérica, sobre todo de Brasil, que incide en que el precio del azúcar, un precio que pone en compromiso la producción de la remolacha. El azúcar y la remolacha se lo están dando a Ucrania, y Ucrania no es la UE; puede producir de otra manera, no tiene esas exigencias y normativas en relación a la seguridad alimentaria, y nos está inundando los puertos de azúcar.

El 23 de mayo hay otra movilización en Vitoria contra los proyectos de energías renovables. ¿Esperan respuesta por parte del sector, creen que se mantiene la tensión?

-No deberíamos relajarnos. Aunque algunos proyectos se hayan desestimado estamos en guardia porque sabemos que pueden venir por detrás otros, de hecho hace poco proyectaron otros 19. No sabemos lo que va a pasar, así que tenemos que seguir en la brecha, seguir alerta, defendiendo nuestros pueblos y nuestro territorio. Estamos a favor de las energías renovables, pero no de esa manera, no con esos macroproyectos que nadie quiere en las zonas rurales.

 

 

FOTOGRAFÍA: Txus Díez

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Txus Díez

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