Los concejos de Leciñana de la Oca y Manzanos, junto al Ayuntamiento de Ribera Baja, han expresado su rechazo a la aprobación de los trazados del Tren de Alta Velocidad (TAV) que atravesarán estos núcleos, tras la autorización del Consejo de Ministros al Ministerio de Transportes y Movilidad Sostenible para licitar dos nuevos contratos de la Línea de Alta Velocidad Burgos–Vitoria-Gasteiz.
La autorización permitirá a Adif Alta Velocidad sacar a concurso dos tramos de plataforma ferroviaria por un importe estimado conjunto de 356,7 millones de euros, IVA no incluido.
Rechazo al trazado, no al tren de altas prestaciones
Desde las entidades locales afectadas subrayan que no se oponen a la implantación de un tren de velocidad alta, sino al proyecto concreto del nuevo trazado entre Burgos y Vitoria-Gasteiz. En este sentido, recuerdan que, bajo el lema “Alta Velocidad, otras soluciones son posibles”, han impulsado -junto a otras organizaciones y plataformas- un estudio técnico alternativo.
Dicho estudio plantea la viabilidad de adaptar la vía ferroviaria actual, con las modificaciones necesarias, para un uso múltiple que incluya mercancías, cercanías, media distancia y altas prestaciones. Según denuncian, este documento ha sido presentado en instituciones provinciales, autonómicas y estatales sin haber recibido respuesta oficial.
Las administraciones locales cuestionan, además, por qué no se contempla la adecuación de las vías existentes a velocidades de hasta 220 km/h, similares a las previstas en la Y vasca.
Falta de proyecto constructivo y de participación local
Otro de los puntos criticados es que la autorización para licitar los tramos se haya concedido sin que se haya presentado aún el proyecto constructivo de la nueva plataforma ferroviaria, que deberá someterse a los trámites administrativos y al periodo de alegaciones correspondiente.
Los concejos y el ayuntamiento denuncian también una sensación de abandono institucional por parte de la Diputación Foral de Álava y del Gobierno Vasco, a quienes reprochan no defender los intereses de las entidades locales afectadas y respaldar el proyecto sin fisuras.
Impacto en el medio rural y el territorio
Según las entidades firmantes, el modelo de macroinfraestructuras como el planteado para el TAV beneficia principalmente a las grandes urbes y perjudica al medio rural, provocando afecciones al sector agroganadero, impactos en la biodiversidad y una nueva “cicatriz” sobre el territorio alavés.
A su juicio, estas consecuencias contribuyen a la despoblación rural y a la pérdida de atractivo de los pueblos, en contradicción con los discursos institucionales que apuestan por el equilibrio territorial y el desarrollo sostenible.
FOTOGRAFÍA: Ayuntamiento de Ribera Alta


