Eneko e Iker Pou se han cobrado ya su primera pieza de esta nueva expedición a la Cordillera Blanca de los Andes en la que están inmersos en este mes de junio.
Un clásico
«Era una de las pocas montañas que se ven desde Huaraz que nos quedaban por ascender… Un clásico en los años 80 y 90, cuando había mucha más nieve y mucho más hielo, que por culpa de la subida de temperaturas, ha pasado a segundo plano, ya que la roca que ha quedado a la vista, de tan rota, es casi impracticable», han explicado los hermanos tras descender y conseguir cobertura telefónica.
17 horas
La ascensión se ha realizado por la cara suroeste —la equivalente a la noroeste del Hemisferio Norte— en 17 horas de ida y vuelta desde la laguna Churupita. «Lo que pensamos que iba a ser un trámite para aclimatar, se convirtió en una ardua tarea por culpa de la falta de nieve y de las zonas mixtas, los 800 metros de desnivel y alrededor de 1.000 de recorrido, y los 8 o 10 rápeles bien verticales y peligrosos sobre roca descompuesta… En conjunto, una ascensión elegante y comprometida que nos ha dejado muy buen sabor de boca», describen sobe una ruta de dificultad M5+/V+/65º.
19 rutas
Iker y Eneko creen probable que haya alguna línea anterior, pero no han encontrado ninguna información y por ello han dejado información del trazado que han seguido para facilitar futuras repeticiones de la vía de una cordillera en a que suman ya 19 rutas.
Los cuerpos de los montañeros desaparecidos
Nada más descender Eeko e Iker han conocido la noticia de la aparición de los cuerpos de los montañeros desaparecidos en cuya búsqueda participaron antes de emprender esta ascensión, y han enviado sus condolencias a las familias.
FOTOGRAFÍA: Hermanos Pou



