Ideas rompedoras para repensar el futuro del vino

El primer Master of Wine español, Pedro Ballesteros, presenta en Briñas su libro ‘Los lugares del vino. El terroir y los terruños’, una reflexión filosófica sobre la vida que encierra el vino desde el suelo de las parcelas hasta nuestro paladar
Pedro Ballesteros presenta en Briñas su libro Los lugares del vino. El terroir y los terruños.
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Txus Díez

Periodista y fotógrafo. Fundador de ZUK

3 de julio de 2026 a las 16:16

El Hotel Portal de La Rioja de Briñas acogió el pasado jueves la presentación de Los lugares del vino. El terroir y los terruños, de Pedro Ballesteros Torres, el primer Master of Wine español, una cita organizada por Junguitu ¿Hablamos de Vino? y presentada por José Ignacio Junguitu, en la que el amplio espacio habilitado se quedó pequeño para escuchar a este ingeniero agrónomo y experto en vinos de rompedoras opiniones en torno al sector, expresadas, eso sí, desde la humildad y el rechazo expreso y consciente al dogmatismo.

 

 

Bodegueros, viticultores, personas ligadas al enoturismo, representantes de la DOC Rioja y periodistas asistieron a un ameno coloquio en el que Ballesteros explicó las tesis de su nuevo libro.

 

El ‘terroir’ y el terruño

Y la principal tesis es que ni el terroir ni el terruño “determinan nada” para el autor. Ballesteros habló de un ecosistema integral en el que las grandes bodegas, la industrialización del sector y la tradición de siglos de trabajo en la vid son un entorno imprescindible para que también se hagan en la DOC Rioja grandes vinos de pequeñas producciones, para que la gente joven innove y lleve a nuestros vinos finos a una escala superior y los posicionen en un mercado profundamente segmentado.

 

Las crisis, se dice siempre, son espacios de oportunidad, y en ese sentido Ballesteros opina que Rioja nunca volverá a ser lo que fue cuando salgamos de este bache de consumo. Quiso además tranquilizar a su audiencia. Ni quienes beben gamas bajas o medias son su mercado, ni hay que dar demasiada importancia al hecho de que la gente más joven no beba vino, porque hoy “los jóvenes consumidores de vino tienen cincuenta años” y seguirán otros treinta o cuarenta abriendo botellas.

 

Alianzas parea generar riqueza

Abogó por la unión en el exterior, “aunque entre nosotros nos llevemos a matar”, como ocurre en Francia, Italia o Alemania, y defendió las alianzas en el sector para generar riqueza y también para poder acceder a los mercados, para estar en todas partes. Recordó, en ese sentido, que una botella Dom Pérignon, un Ferrari o un Rolex se pueden comprar en cualquier momento y en cualquier parte del mundo, otra cosa es que cuesten mucho dinero.

 

«Esos bichitos»

Quiso romper mitos sobre la secular tradición vitícola de la comarca, invitó a los asistentes a ir preparando un futuro sin subvenciones públicas, que su juicio “premian a los peores”, y afirmó que en España quizá sobran bodegas, pero no agricultores. Despreció el termino natural, recordó que el paisaje del viñedo es profundamente humano, y no pudo ocultar su cariño por “esos bichitos”, los microbios, esa vida sin la que sería imposible sacarle frutos a la tierra y vino a las uvas.

 

Y en relación a su libro, Los lugares del vino. El terroir y los terruños es un tratado de filosofía, un ensayo sobre del terroir, ese concepto tan concreto en su definición (una extensión geográfica bien delimitada y homogénea que presenta alguna particularidad llamativa en su producción agrícola, según la Wikipedia) como vago en su aplicación real.

 

El quinto ‘terroir’

Para Ballesteros no hay un terroir, sino cinco. El primero, las uvas. El segundo, la elaboración, “un ecosistema tan digno” como el de la parcela. El tercero, el espacio donde criamos el vino, y donde también juegan su papel “los bichitos”. El cuarto, “el terruño de la botella de champán o el recipiente de acero inoxidable”. “Y todo desemboca -concluyó- en el quinto terruño, el más importante. Cuando has destruido ese vino en tu boca y lo guardas en tu memoria tú eres el terruño, ese es el que determina los demás”.

 

El Master of Wine contaba cómo la redacción de este tratado le absorbió, las horas pasaban como minutos frente al ordenador, y que el propósito último que persigue es hacer pensar, generar debate. “No voy buscando tener razón, sino tener temas de discusión”, concluyó.

 

FOTOGRAFÍA: Txus Díez

 

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Txus Díez

Periodista y fotógrafo. Fundador de ZUK

3 de julio de 2026 a las 16:16