Ha sido este que está a punto de acabar un invierno de mucha carga de nieve en los Pirineos, tanta que incluso ha habido que lamentar varias muertes de alpinistas sepultados por aludes. Visto como estaba el terreno, los hermanos Pou decidieron regresar por segundo año consecutivo a los Dolomitas para afinar su preparación en hielo de cara a las ascensiones en altura de cada verano. ”Dominar la escalada en hielo es de vital importancia para las grandes montañas, en las que te vas a encontrar un poco de este, un poco de roca y también terreno mixto”, explican.
Expedición ‘olímpica’
El resultado de la expedición de veinte días, con cuartel general en Val Di Fassa, a apenas una hora de Cortina D’Ampezzo, donde se han celebrado las propias olimpiadas de invierno, ha sido fructífero una temporada más. La cordada alavesa se ha venido a casa con unas cuantas muescas en el mosquetón que sumar a su palmarés.
”Ha habido tres escaladas que han marcado la diferencia, todas ellas mixtas y que, con grandes desplomes físicos y atléticos, combinan la escalada en hielo con la escalada en roca. La primera ha sido Ringo (M.8/WI5/160 m), en el Val Di Gares, en la Pale de San Martino», explican los hermanos vitorianos. La segunda, Dust In The Wind (M.8+/WI5+/120 m), en la Marmolada, la cumbre más grande de las Dolomitas, y la última, Pilat Izq. (M8/WI5/60 m), «otra joya de la dificultad». Las tres han caído en libre y a vista, y además ha superado otras cascadas de hielo interesantes, como Pilat (WI5+/60 m), Jumbo Jet (WI5+/100 m), Piovra (WI5+/100 m), O Sole Mio (WI5/80 m), Cassiopeo (WI5/160 m), Izq. DUST (5 expo/80 m) y Tre Per Tre (WI5/110 m), todas ellas enteramente en hielo sobre estructuras colgadas, una especie de secuoyas congeladas de más de 35 m totalmente verticales conocidas en Francia como cigarette y en Italia como candelle.
Rodeados de agujas rocosas esbeltas, los spigolos, y de estaciones de esquí, los Pou se han entregado a practicar con piolets y crampones en estas caídas de agua que al bajar las temperaturas se trasforman en estructuras escalables, el hielo de fusión, que exige a partes iguales técnica y fuerza.
Un lugar conocido
No es la cordillera dolomítica un lugar ajeno apara los escaladores alaveses. ”Hemos hecho escaladas muy importantes en esta cadena montañosa, pero casi siempre en verano, como cuando ascendimos en 2010 Panaroma (8c/550 m) en la cima oeste de Lavaredo. Logramos la segunda repetición -se nos adelantó por un par de semanas nuestro amigo austriaco Hansjorg Auer al que desgraciadamente perdimos en el 2.019 en una avalancha en las Rocosas Canadienses junto a David Lama y Jess Roskelley- de esta famosa ruta del alemán Alex Huber. Aquel verano además de la citada escalada, logramos también Zahir (8b+/300 m.) y Solo Per Vechi Guerrieri (8c/150 m), completando un ambicioso proyecto que llamamos The Hardest of the Alps. Pero también escalamos en la modalidad a vista (sin ningún ensayo previo) vías tan famosas y con tanto prestigio como The Fish (7b+/900 m), en la imponente cara sur de la Marmolada, donde tuvimos que dormir al raso con lo puesto, y temperaturas por debajo de cero, al no ser capaces de encontrar el refugio en la arista somital, o, Hasse-Brandler (7a+/550 m) en la sombría cara norte de la Cime Centrale de Lavaredo”, rememoran.
FOTOGRAFÍA: Hermanos Pou



