En el interior de las aldeas milenarias de Álava

Reconstruimos el interior de los núcleos en tiempos de la Reja de San Millán acompañados por el experto Ernesto Pastor y a partir de las excavaciones arqueológicas de Azkarate, Solaun o Quirós
Una aldea alavesa en los tiempos de la Reja de San Millán
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Txus Díez

Periodista y fotógrafo. Fundador de ZUK

20 de septiembre de 2025 a las 07:00

En este 2025 se conmemoran los mil años de la elaboración del primer censo conservado de los pueblos de la Álava central, conocido como la Reja de San Millán. En ZUK ya hemos entrado en el detalle de la razón de ser y la gestación de este documento crucial en la historia del territorio, en la medida en que su antigüedad y la ausencia de contexto lo permiten; así como de las pistas que nos deja sobre la presencia del euskera en Álava hace un milenio. También hemos profundizado en la descripción de la vida en puntos de Álava como Arraia-Maeztu en aquellos remotos tiempos, pero, ¿sabemos como eran aquellas aldeas, cómo construían sus habitantes sus casas, de qué vivían?

 

A la espera de la celebración del ciclo de conferencias que se celebrará en octubre en la Casa de Cultura Ignacio Aldecoa de Gasteiz, que a buen seguro profundizará en este asunto, contactamos con Ernesto Pastor Díaz de Garayo, doctor por la Universidad del País Vasco y experto en la Álava medieval, para que nos detalle todo lo que se conoce sobre estas viejas aldeas, ubicadas en los mismos lugares en los que todavía hoy perviven en muchos casos, pero con una apariencia y una distribución muy diferentes.

 

Imaginar a partir de la evidencia

Ya avanza Pastor que conocer cómo eran por dentro las aldeas que menciona la Reja en torno al cambio de milenio “no es asunto fácil”, pues “las evidencias con las que contamos son muy fragmentarias y los registros escritos apenas iluminan las formas de vida de las gentes que vivían en ellas”, aunque “sí podemos imaginar algunos aspectos que muestran los sistemas de dominación que se impusieron sobre algunos de sus habitantes, en el contexto del proceso de feudalización”.

 

En todo caso, estas evidencias “resultan totalmente oscuras, salvo muy contadas ocasiones, para el conocimiento de la distribución de los lugares de residencia, de las técnicas constructivas de casas y edificios anexos o de los sistemas de producción y consumo”.

 

Ha sido la arqueología, señala el experto, la disciplina que en los últimos años ha permitido arrojar algo de luz sobre aquellos pequeños pueblos. Gasteiz, Bagoeta, Zaballa, Zornostegi y Aistra son los núcleos que se mencionan en la Reja y en los que se han llevado a cabo actuaciones arqueológicas.

 

Desde el siglo VIII

Los trabajos, dirigidos por Juan Antonio Quirós y Agustín Azkárate, apuntan a que aunque en algunos de estos lugares ya hubo presencia humana en la época romana, es en el siglo VIII cuando empieza a configurarse la red de aldeas alavesas, “exceptuando los abandonos que convirtieron dichos lugares en despoblados”. De hecho, todas las excavaciones salvo la de Gasteiz se han efectuado en estos pueblos ya desaparecidos.

 

Advierte Pastor, por otro lado, de que “a pesar de haber excavado en extensión, la superficie excavada no cubrió la totalidad de estos enclaves, lo que significa que la imagen que nos podemos hacer es fragmentaria, excepto, quizás, en los casos de Zaballa y Zornostegi”.

 

Aistra

Juan Antonio Quirós es el responsable de la excavación en este despoblado ubicado en la muga entre Zalduondo y Araia, donde a lo largo de los siglos, desde la época romana, se fueron dando microdesplazamientos del núcleo de la población.

 

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Siglos VIII-IX

Entre los siglos VIII y IX, se produce una replanificación del espacio doméstico anterior en torno a dos patios. De esta época es un edificio de unos 250 metros cuadrados y otros tres con funciones desconocidas (uno quizás sirvió de residencia y otro posiblemente fue un granero). En las excavaciones no se hallaron ni silos ni iglesia, pero sí un cementerio del que se han excavado 52 tumbas, una necrópolis abandonada en el siglo X.

 

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Prácticas de producción y consumo

Se produjo un incremento de área cultivada y de la ganadería dedicada al consumo. Así, se han hallado restos de caza mayor y también de ovejas, cabras y cerdos sacrificados en edades tempranas, lo que según los expertos indica que la presencia de elementos aristocráticos.

 

Estas y otras evidencias llevan a pesar que en este período Aistra era más “un enclave de consumo que de producción, un centro de percepción de rentas, sobre el que reposaría la economía local y el orden social”, según Quirós.

 

Siglo X

Se abandona la unidad doméstica de la etapa anterior, con un desplazamiento de las construcciones residenciales y productivas. Se atribuye a este período una única vivienda próxima a la iglesia, pero se desconoce la ubicación de la residencia de las élites locales, dado que la excavación del yacimiento no fue completa.

 

El mencionado templo, construido en cantería, sería una iniciativa de las élites; y en esta época surge un nuevo cementerio segregado del anterior, aunque sigue utilizándose un sector del cementerio del período previo.

 

Aparece una fragua

No hay cambios sustanciales respecto a la fase anterior en relación con las actividades agrícolas y ganaderas, pero aparece “un elemento significativo”, una fragua, seguramente dedicada a la reparación y fabricación de objetos de hierro de uso cotidiano.

 

Es este el momento en el que las forjas aparecen también en Zornostegi, Zaballa y Gasteiz, lo que encaja con la imagen que nos ofrece la Reja, la de una comarca que paga sus impuestos con el producto de una de sus principales actividades económicas.

 

Siglos XI-XIII

No aparecen nuevas construcciones, pero se sigue utilizando la iglesia y el cementerio, lo que reflejaría un desplazamiento de los espacios habitados o un progresivo despoblamiento de los mismos.

 

Bagoeta

Agustín Azkarate, José Manuel Martínez Torrecilla y José Luis Solaun trabajaron en este núcleo abandonado, situado en el actual concejo de Luko y conformado por dos sectores diferenciados.

 

El sector sur (siglos VII-VIII)

Los vestigios conservados son reducidos y se concentran en 350 metros cuadrados de los 5.000 excavados. Se trata de pozos de almacenamiento, agujeros de poste correspondientes a varias estructuras y restos de escorias y carbones que reflejan aquí también la presencia de un establecimiento metalúrgico.

 

El sector norte (siglos IX-XIV)

En el siglo IX el asentamiento anterior se trasladó 500 metros hacia el norte. En este área aparece una calle parcialmente empedrada, un eje vertebrador del enclave flanqueado por unidades domésticas separadas por cercas de madera, de las que se han documentado tres.

 

Una de ellas ocupa unos 2.500 metros cuadrados, se sitúa al lado de la calle, está cercada con zanjas y postes y presenta dos momentos de uso. A la fase 1 pertenecen agujeros de poste y materiales cerámicos; y a la fase 2 una reorganización espacial importante del espacio doméstico, con un traslado del área residencial hacia espacios ocupados por antiguas parcelas sin edificar y la transformación de antiguos espacios construidos en tierras de cultivo.

 

Aparece un nuevo modelo de unidad productiva, dividida en tres zonas. Hay un área residencial, una casa de 16 por 6 metros erigida en mampostería y mortero, con dos espacios interiores utilizados como espacio doméstico (cocina y habitación) y como granero. Por otro lado están los espacios agrícolas en terrazas, y por otro lado un horno de fundición construido en el siglo XI y una fragua.

 

En torno al año mil en Bagoeta convergen ya, por tanto, una iglesia, la racionalización urbana, la movilización de recursos para la construcción de terrazas agrícolas, la utilización de la piedra como material constructivo de los edificios y la presencia de seniores y casatos.

 

Zornostegui

Bajo la dirección de Quirós se excavaron 4.000 metros cuadrados en este despoblado, muy cerca de Agurain.

 

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Siglos VIII-XI

El enclave estuvo formado en este tiempo por unas diez unidades domésticas. En torno al año 700 se implantaron seis de estas unidades superpuestas a todas las estructuras anteriores, como reflejan los agujeros de poste y silos hallados, que muestran que los espacios residenciales convivían con los productivos. Las construcciones se realizaron en madera, y se observan desmantelamientos y desplazamientos de las mismas, resultado, muy probablemente, de su adaptación al ciclo vital de las familias. Una de estas unidades domésticas, la E8, estuvo constituída por una vivienda de unos 110 metros cuadrados, junto con una serie de anexos y de fondos de cabaña. Esta unidad, posiblemente pertenenciente a élites locales, estuvo en uso durante varios siglos.

 

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La producción agroganadera

En cuanto a la producción agropecuaria hay un predominio de restos de vacuno que alcanzaron la edad adulta (utilizados para el trabajo del campo y también como aporte de estiércol). Los restos de ganado porcino ponen de relieve que no fueron consumidos en la aldea y, posiblemente, se habrían dedicado al pago de rentas. Tanto ovejas y cabras como restos de caza son anecdóticos, y en cuanto a los cereales, se constata la existencia de cereales de invierno y primavera. Además, en torno al año mil se amortizaron diversas viviendas y se construyeron otras nuevas.

 

En las excavaciones no han aparecido ni iglesia ni cementerio correspondientes a este período.

 

Siglos XII-XIII

Ahora sí, se levanta una iglesia con pórtico, y un cementerio anexo. En apenas unas pocas generaciones la mayor parte de las unidades domésticas del período anterior fueron abandonadas y se construyeron nuevas viviendas cerca del templo.

 

Zaballa

El equipo de Quirós excavó también esta aldea abandonada que se sitúa junto a las faldas occidentales de los Montes de Vitoria.

 

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Siglos VIII-X

En este período se distinguen dos momentos, una primera fase (VIII-IX) en la que se amortizan los edificios existentes y se crean una serie de unidades domésticas que ocupan unos 9.000 metros cuadrados donde, como en Zornostegi, conviven espacios de producción y de habitación. A esta fase pertenecen nueve viviendas, realizadas con madera, con silos excavados en el suelo y evidencias de infraestructuras de drenaje y canalización.

 

Actividad agropecuaria

Hay restos de ovejas y cabras, y menos de vacas, cerdos y équidos. En cuanto a la agricultura, se constata el cultivo de leguminosas, forrajeras, vid y cereales de invierno y de primavera.

 

En la segunda fase (siglo X) se produce un desplazamiento de los edificios al fondo del valle, casas con una técnica constructiva de arquitectura mixta. De esta época es también la iglesia y el cementerio, y silos de hasta 6.000 litros de capacidad.

 

Gasteiz

Azkarate y Solaun excavaron 3.300 metros cuadrados en la colina, donde se detectó una unidad de explotación, se entiende que vecina de otras similares. En la misma se diferencian dos fases.

 

Siglos VIII-X

En la primera, del 700 al 850, la unidad doméstica se conforma por una serie de edificios dispuestos en torno a un patio central. Hay aquí una vivienda de planta rectangular, varias construcciones a ras de suelo dedicadas a actividades agrícolas, un campo de silos con una capacidad de 2000-3500 litros, una zona de extracción de arcilla de 80 metros cuadrados y un pozo. Además se excavó una instalación metalúrgica de 600 metros en torno a un patio.

 

En la segunda fase, del 850 al 950, se producen modificaciones de la unidad doméstica de la etapa anterior. De esta época es un área doméstica en torno a un patio central formada por una vivienda de 18 por 8,5 metros donde se vivía y también se trabajaba. Hay también un edificio de grandes dimensiones, seguramente el establo; y una serie de estructuras auxiliares, como una cabaña circular, un edificio con dos estancias dedicado a tejer lino y cinco silos. Se mantiene el espacio siderometalúrgico.

 

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La agricultura estaba diversificada y se cultivaba cerca de los lugares de residencia. Había ovejas, vacas y cabras; y en los silos cabía más cereal del que necesitaba la unidad doméstica. Se producía el ciclo completo del hierro; y en cuanto a la cerámica, objeto de lujo, predomina la de Cantabria, Palencia y Burgos frente a la local.

 

Siglo X

Hubo por esta época un incendio y se amortizaron los espacios anteriores. Se modificó la topografía, con grandes nivelaciones y aterrazamientos que rellenaron de tierra las viejas estructuras. Aparece, por primera vez, el empleo de la piedra para la elaboración de los zócalos de las viviendas, pero a pesar de todo esto se mantiene la unidad de explotación en torno a un patio, con estructuras más compactas y regulares. Se halló un gran edificio rectangular con unos 230 metros cuadrados conservados, ya con piedra en los zócalos y la separación mediante un muro de la cocina y el resto del edificio. Se cambió de sitio la fragua y se mantuvieron los silos y el pozo.

 

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Los campos de cultivo se alejan en estos tiempos de los lugares de residencia y se sitúan en espacios dedicados hasta entonces a pastizales, disminuye la presión ganadera y la actividad metalúrgica se limita a los trabajos de fragua.

 

Siglo XI

Se densifica la trama urbana. Desaparecen los patios y las unidades residenciales son de una única casa; aparecen calles empedradas y, a finales del siglo, se levantan las murallas de piedra.

 

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Ahora el edificio, vivienda y ferrería, mantiene la misma planta y estructura que el anterior, pero dispone de cuatro estancias separadas por muros medianiles con acceso individual desde el exterior. Una calle pavimentada oculta el antiguo campo de silos. Al menos en esta zona del cerro de Gasteiz no aparece una iglesia hasta el siglo XII.

 

Se detectan cambios en la explotación del bosque y del paisaje agrario, con una ampliación del área cultivada.

 

Para elaborar este reportaje, Ernesto Pastor nos ha facilitado y resumido la siguiente bibliografía:

Gasteiz

Azkarate Garai-Olaun, A., & Solaun Bustinza, J. L. (2009). Nacimiento y transformación de un asentamiento altomedieval en un futuro centro de poder: Gasteiz desde fines del siglo VII d. C. a inicios del segundo milenio. In J. A. Quirós Castillo (Ed.), The Archeology of early medieval villages in Europe (pp. 405–428). Bilbao: Universidad del País Vasco.

Azkarate Garai-Olaun, A., & Solaun Bustinza, J. L. (2013). Tipologías domésticas y técnicas constructivas en la primitiva Gasteiz (País Vasco) durante los siglos VIII al XII d.C. Arqueología de La Arquitectura, (9), 103–128.

 

Bagoeta

Azkarate Garai-Olaun, A., Martínez Torrecilla, J. M., & Solaun Bustinza, J. L. (2011). Metalurgia y hábitat en el País Vasco de epoca medieval : el asentamiento ferrón de Bagoeta, Álava (ss. VII-XIV d.C.). Arqueología y Territorio Medieval, 18, 71–89.

Azkarate Garai-Olaun & Solaun Bustinza, J. L. (2014). De ferro de Alava. Metalurgia altomedieval en la llanada alavesa (siglos VII-XI D.C). Kobie Serie Anejo, nº 13, 161-180.

 

Zornostegui

Quirós Castillo, J.A (dir.):Arqueología de una comunidad campesina medieval: Zornostegi (Álava) (2019). Documentos de Arqueología Medieval, 13. Bilbao, Servicio editorial EHU.

 

Aistra

Quirós Castillo, J.A. Reynolds, A: Arqueología de las sociedades locales en la Alta Edad Media. San Julián de Aistra y las residencias de las élites rurales. (2023) Archeopress Publishing LTD. Oxford.

 

Zaballa

Quirós Castillo, J.A (dir.): Arqueología de l campesinado medieval: la aldea de Zaballa. (2012). Documentos de Arqueología Medieval, 3. Bilbao, Servicio editorial EHU.

 

Azkarate Garai-Olaun & Solaun Bustinza, J. L. (2014). De ferro de Alava. Metalurgia altomedieval en la llanada

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Txus Díez

Periodista y fotógrafo. Fundador de ZUK

20 de septiembre de 2025 a las 07:00