Álava milenaria, un viaje a los pueblos de la ‘Reja de San Millán’

Hace ahora mil años se redactó el documento que enumera 307 pueblos del territorio; 189 de ellos perviven diez siglos después
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Txus Díez

Periodista y fotógrafo. Fundador de ZUK

30 de marzo de 2025 a las 18:00

En 1025, alguien, no sabemos quién, elaboró uno o varios listados donde enumeraba los 307 pueblos de la Álava central que pagaban en hierro algún tipo de tributo “al decano de San Millán”. Esos núcleos eran Arzubiaga, Erenna, Hobecori, Gamarra Maior, Hillarrazaha, Lopeggana, Billoria, Munniahin, Audicana, Billa Vizana o Quartango; Atahuri de Suso y Atahuri de Iuso; Sabando de Iuso, Oquina, Ripa Vellosa… ¿Os suenan?

 

Efectivamente, hace mil años, en el corazón de nuestro territorio buena parte de los pueblos se llamaban igual que ahora y estaban en el mismo sitio en el que se ubican hoy día, lo cual, ya lo explicaremos otro día, no quiere decir que fueran similares a como son en la actualidad.

 

El documento en el que figuran esos listados de localidades alavesas es la Reja de San Millán, y como acabamos de entrar en uno de los aniversarios más redondos que vayamos a vivir nunca, el del milenio de existencia de este documento clave en el conocimiento de la Historia de Álava, ZUK ha contactado con un investigador que ha estudiado este documento.

 

Ernesto Pastor Díaz de Garayo, doctor por la Universidad del País Vasco, es una de las personas que mejor conoce la Álava medieval, y aunque en la actualidad está jubilado, entusiasta y amablemente ha recogido el guante y nos va a guiar en este viaje al pasado del territorio que, dada la enjundia del asunto, dividiremos en varias entregas. Empecemos, pues, por el principio.

 

¿Qué es la Reja de San Millán?

A finales del siglo XII se compuso en el monasterio de San Millán de la Cogolla el Becerro Galicano, documento en el que se copió el texto De ferro de Alaua, “un registro excepcional, sin parangón en la producción escrita del noroeste peninsular”, señala Pastor. Se trata de “una larga pero escueta” relación de 307 localidades divididas en 21 distritos en la que se indican los tributos anuales, generalmente en rejas de hierro y raramente en ganado, que debía cada núcleo o conjunto de lugares, se cree que al monasterio que estaba entonces y permanece hoy a los pies de la sierra de la Demanda. “Nada se dice del concepto por el que se percibían, de su destino o de su origen”, apunta Pastor. El listado únicamente va precedido de esta leyenda: [I]n era Mª.LX.IIIª. Decano de sancti Emiliani sicut colligebat ferro per Alaua ita scribimus; es decir, que el decano de San Millán cobraba hierros a los pueblos alaveses.

 

La primera noción de su existencia la dio a finales del siglo XVIII Plácido Romero, archivero del monasterio de San Millán, y la primera edición impresa fue publicada por Fidel Fita en 1883. La última edición publicada fue realizada por Juan José Larrea y el propio Ernesto Pastor en 2015.

 

El otro becerro, el ‘Gótico’

Esto es la Reja, uno o varios listados redactados hace un milenio, perdidos, y de los que solo se dispone de una copia en un documento bastante posterior, pues aunque hubo otro libro que contenía una copia, el Becerro Gótico, este último también desapareció, pero al menos Plácido Romero lo dejó transcrito. En todo caso, “se tiene la impresión de que el escriba que vertió el texto en el Becerro Galicano fue cuidadoso en su tarea”, escribió Pastor, junto con Larrea, en 2015, y por ello la Reja que nos ha llegado, aun siendo harto escueta, dice más de lo que parece a primera vista.

 

Los recorridos del recaudador

“En la base del documento, en su organización y en su ortografía, se aprecia un conocimiento muy cercano del país y de sus gentes; la mayoría de los lugares mencionados se registraron siguiendo un criterio evidente de distribución geográfica”, salvo errores puntuales, explica Pastor, y por ello Julio Caro, Enrike Knörr y Alberto Gárate sugirieron que la Reja reflejaba los itinerarios recorridos por el recaudador. Apodaca, Mendiguren y Arangiz; Mendiolha, Hollarruizu, Adurzaha y Gastehiz; Mandoiana, Gerenga y Legarda; Berroztegieta, Lassarte, Harizavalleta y Gardellihi; Haztegieta, Gobeio, Zuhazu, Lermanda, Margarita, Gomegga, Ariniz y Zumelzu… Al leer la relación de núcleos, a nada que conozcamos la Álava central, podremos visualizar  a nuestro inspector de Hacienda, o lo que fuera, subido en un burro, en el camino entre un pueblo y el siguiente.

 

Desde dónde y hasta dónde

Los núcleos que aparecen en la Reja de San Millán abarcan, de oeste a este, desde Lantarón, Kuartango y las riberas Alta y Baja hasta la muga con Navarra en lo que hoy es Asparrena, y por esta zona sube también a Arraia-Maeztu. Al sur se extiende hasta Ribabellosa, y al norte no pasa de la latitud de Elosu o Zuia. La zona registrada abarca 1.600 kilómetros cuadrados, y no llega ni a Ayala, ni Valdegovía o Salinas de Añana, ni a la actual Rioja Alavesa. Muchos de los nombres recogidos nos demuestran, además, que el euskera estaba presente en la vida diaria de aquella sociedad alavesa.

 

Cuántos pueblos han desaparecido, cuántos perviven

Nos indica Ernesto Pastor que “de los 307 pueblos mencionados en la Reja 189 existen en la actualidad y 118 se han despoblado, aunque pueden subsistir caseríos o ermitas”, y en cuanto a los distritos o alfoces, se conservan en la actualidad los de Arratzua-Ubarrundia, Gamboa, Barrandiz (Barrundia), Nanclares, Zuia, Urkabustaiz, Kuartango, Treviño y Arraia. 36 pueblos no vuelven a ser mencionados en ningún otro registro escrito posterior a la Reja, lo que invita a pensar en su desaparición antes de finales del siglo XIII, transformándose en despoblados, los mortuorios que en buena parte recogió Gerardo López de Guereñu en 1957.

 

Ernesto Pastor calculó en 1988 que en lo que hoy es toda la provincia de Álava había 645 núcleos de población, más que hoy día. Por otro lado, ahora lo veremos, la propia Reja, dentro de la coherencia geográfica que presenta, también tiene sus lagunas, que a su vez nos dan pistas sobre la razón de ser del propio documento.

 

Las “zonas de sombra” y el Obispado de Álava

La Reja explica sucintamente que un monje de San Millán iba recorriendo Álava recaudando hierro, pero no dice con qué autoridad o legitimidad, en virtud de qué, 307 lugares de Álava estaban bajo esa jurisdicción, y otras zonas, denominadas por Alberto Gárate y Enrike Knörr «desiertos poblacionales», no. Los dos investigadores detectaron dos de estas “zonas de sombra”; una en la Llanada Oriental (17 núcleos), y otra en el entorno de La Puebla de Arganzón, la parte occidental del condado de Treviño y las tierras, hoy alavesas, del curso bajo del Ayuda y del Inglares (42 núcleos). Pastor puntualiza que “hay más huecos que estos dos autores no tienen en consideración”.

 

Y aunque puede ser que simplemente esos listados que faltan se perdieran, Pastor y Larrea han sugerido la hipótesis de una posible relación entre la Reja y las necesidades de gestión del antiguo Obispado de Álava a comienzos del siglo XI. Quizá estas ausencias “pueden guardar relación con el hecho de que algunos lugares no estaban sujetos al tipo de tributación o de censo que recoge la Reja”. Pastor propone que lo que tributaban los habitantes de esos 307 lugares en hierro, y muy pocos en ganado, “no habría sido otra cosa que censos debidos al Obispado de Álava”.

 

Una vez definido qué es la milenaria Reja de San Millán, cabe preguntarse cómo eran entonces los pueblos que han perdurado hasta nuestros días, cómo era el contexto social y político en el que vivían sus habitantes, pero eso lo dejamos para otro día.

 

FOTOGRAFÍA: Txus Díez/Edición electrónica del ‘Becerro Galicano’

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Txus Díez

Periodista y fotógrafo. Fundador de ZUK

30 de marzo de 2025 a las 18:00