Etxezain es un servicio de intermediación que pone en contacto a la oferta y la demanda de cuidado en el medio rural alavés de forma gratuita, una iniciativa que nació hace ya más de veinte años fruto del impulso de la Red de Mujeres del Medio Rural de Álava y del sostén del Instituto Foral de Bienestar Social. Edurne Ibarrola, de Amézaga de Zuia, es la representante de la Red que se encarga de buscar soluciones en Añana, Aiaraldea y Gorbeialdea a las familias que precisan de cuidados para sus mayores dependientes o los más pequeños de la casas, o de ayuda para limpiar sus casas. En la Llanada y la Montaña la responsable del programa es Elvira Resano.
En un entorno rural cada vez más envejecido y en el que, como es lógico, las personas mayores quieren permanecer en sus casas todo el tiempo que puedan, la demanda de cuidados es cada vez mayor. El problema, explica Edurne, es que mucha gente en nuestros pueblos aún no conoce este servicio. “Cuando empezamos, buzoneábamos domicilios. Pusimos carteles en todos los ayuntamientos de la zona de Ayala y de Gorbeaialdea, y más tarde empezamos con Añana. Pusimos anuncios en los centros médicos, en las panaderías, pero creo que cada día pasamos más de los carteles en papel; estamos demasiado bombardeados de publicidad”, asegura.
Y es una pena que Etxezain no termine de llegar a la gente, afirma, porque el servicio es tremendamente ágil y la satisfacción es alta tanto entre las familias empleadoras como entre las mujeres que consiguen un trabajo por esta vía.
A la trabajadora se le paga un salario un poco por encima del SMI y la Red de Mujeres se encarga de hacer un seguimiento de cómo van las cosas. Salvo contadas excepciones en las que las partes no conectan y hay que rescindir el contrato, las intermediaciones se saldan con éxito.
“Te llaman y te dicen, le van a dar a mi ama el alta, que se ha operado de la cadera, y trabajamos todos, ¿qué hacemos? Bueno, pues es un servicio tan inmediato que muchas demandas se solucionan de un día para otro. Las solicitudes son sobre todo para el cuidado a personas mayores, porque las familias no llegan, porque trabajan o porque hay que cuidar día y noche. También tenemos algunas demandas de cuidado de niños y de limpieza de casas. Por ejemplo, hay parejas mayores que piden que les vayan tres días a la semana a limpiar y poner la comida”, afirma Edurne.
“Te llaman y te dicen, le van a dar a mi ama el alta, que se ha operado de la cadera, y trabajamos todos, ¿qué hacemos?»
En relación al perfil de las trabajadoras, las que buscan trabajo como internas son extranjeras que han de tener sus papeles en regla. Por eso, a veces en la Red tiene que rechazar a candidatas a un puesto en el que la familia beneficiaria es la que da de alta en la Seguridad Social a la empleada. “Son mujeres con muchos años de experiencia, muy profesionales, amantes de su profesión, y la verdad es que haciendo el trabajo muy bien”, explica Edurne.
“Son mujeres con muchos años de experiencia, muy profesionales, amantes de su profesión»
Entre quienes buscan trabajos por horas, por su parte, la mayoría son de nacionalidad española y generalmente con más posibilidades de desplazarse. Ese, el del desplazamiento, es uno de los principales problemas que tienen las mujeres migrantes dispuestas a prestar sus servicios fuera de los núcleos urbanos. Ninguna tiene ni carnet de conducir ni vehículo propio. Por eso a Edurne le cuesta más cubrir puestos en los pueblos de Añana o Zuia que en Aiaraldea, y especialmente en Llodio, donde hay más población y más frecuencias de transporte con Bilbo o Gasteiz. Para quien tiene que desplazarse, por ejemplo, “desde Miranda hasta Fresneda varios días a la semana es un problemón, porque para ir a trabajar igual necesitas dos horas”.
Por otro lado, para cuidar de personas dependientes hace falta una certificación de profesionalidad o una titulación equivalente, sin la que las familias no pueden acceder a ayudas públicas. “Hay mujeres que no tienen certificado de profesionalidad -explica- y a algunas de ellas no hay forma de hacérselo. A otras, si han trabajado 1.095 días antes de agosto del 2022, el Gobierno Vasco les da el certificado de profesionalidad y automáticamente la familia tiene derecho a la subvención. Y otra forma de obtener el certificado es haciendo de cursos”. Y aquí surge otro problema. Una mujer que trabaja interna en una casa seis días a la semana lo tiene muy complicado para formarse. En ese sentido, Etxezain ha conseguido “a base de pedir por diferentes sitios”, que se programen cursos los fines de semana. “Ellas trabajan de domingo a la noche a sábado por la mañana, el sábado lo dedican a hacer el curso y en un periodo de cuatro o cinco meses ya tienen el papel”.
Los papeles, la burocracia, son por tanto el principal obstáculo para el trabajo de Etxezain, porque en las casas “las personas están encantadas. La trabajadora no es como pensábamos antaño, la empleada de hogar, la chica de servicio. No, no, no, eso se ha acabado, es una más de la familia. Y si no es así, que hay algún caso en el que las personas chocan, no pasa nada, se le liquidan los días que ha estado y se pone a otra mujer”, concluye Edurne.
«La trabajadora no es como pensábamos antaño, la empleada de hogar, la chica de servicio. Eso se ha acabado, es una más de la familia»
Las mujeres interesadas en incorporarse al mundo laboral con condiciones y salario digno en el sector de los cuidados a personas y conciliación familiar, y las interesadas en contratar a mujeres para tareas domésticas, atención de personas mayores, dependientes o enfermas, cuidado de niñas y niños, pueden contactar con Etxezain a través de:
- Añana, Aiaraldea y Gorbeialdea: Edurne (656 700 691)
- Llanada y Montaña alavesa: Elvira (625 349 696)
FOTOGRAFÍA: Magnific
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