El tesoro oculto de la iglesia de Legarda

Álava Medieval asegura que el templo de San Andrés puede ocultar pinturas rojas del valor y volumen de las de Miñano Menor
Pinturas rojas medievales en la iglesia de San Andrés de Legarda, Álava
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Txus Díez

Periodista y fotógrafo. Fundador de ZUK

29 de junio de 2025 a las 14:17

En agosto de 1990, la iglesia de San Andrés, en Legarda, fue objeto de un trabajo de investigación, fruto del cual se realizaron una serie de catas. Bajo las capas de enlucido aplicadas a lo largo de los siglos aparecieron falsos sillares rojos, pintados a pincel con una destreza tirando a modesta, pero un testimonio en todo caso de cómo nuestros ancestros dignificaban sus lugares de culto con la sencillez y el cariño que hoy pone quien instala una imitación a madera en el suelo de su casa. Aunque los sillares sean de mentira, estamos, en definitiva, ante el valor de lo genuino.

 

El mérito de los vecinos de Miñano Menor

Desde Álava Medieval, la asociación nacida para la investigación histórico-artística del patrimonio medieval alavés y su divulgación, reivindican la necesidad de recuperar estas huellas del pasado, y en concreto, en el caso de Legarda, un espacio con un potencial similar al de la iglesia de Minaño Menor, cuyos vecinos tienen el enorme mérito de haber puesto las ganas y gran parte del dinero necesarios para restaurar su iglesia.

 

Ander Gondra, de Álava Medieval, explica a ZUK que, aunque es imposible determinar si tras las pinturas de Legarda está la misma mano que hizo las de Miñano, sí hay un patrón común en ambos templos. “Tiene la misma lógica: es pintura mural roja medieval, y hacia la zona de la cabecera, donde está el retablo mayor, emerge también pintura del siglo XVI”, señala Ander.

 

“Tiene la misma lógica: es pintura mural roja medieval, y hacia la zona de la cabecera, donde está el retablo mayor, emerge también pintura del siglo XVI”

 

Un “hecho diferencial” en Álava

Ander advierte de que, aunque este de tipo de pinturas era tan populares, tan sencillas, que “no se han tenido en consideración”, por lo bien conservadas que están en Álava el territorio puede albergar “un hecho diferencial” en la materia, y “si hay voluntad, se podrían sacar a la luz; sería un lujo”.

 

La cuestión es que, como hemos comentado antes, “en Miñano sale a la luz porque el templo se cede a la junta administrativa y se llega a tiempo para poder restaurarla”. Para hacer lo mismo en Legarda harían falta por tanto “dinero y gente implicada”, apunta Gondra. “No sé si algún día veremos esa iglesia como se merece”, reflexiona.

 

Miñano, Legarda, Gopegi… Y un caso “muy grave”

Pero decíamos que Álava puede representar un hecho diferencial en materia de pinturas rojas medievales. ¿Por qué? Porque hay muchas y muy bien conservadas. Además de en Miñano Menor y Legarda, las hay en Gopegi, un enorme conjunto de falsos sillares, estos vacíos, sin motivos dentro; en Arbulo, en Arluzea, en Argandoña, en la ermita de Nuestra Señora del Campo de Ullíbarri-Arana… Incluso tenemos el caso, “muy grave, de una iglesita románica, entiendo que desacralizada, dentro del terreno de una vaquería, que se usa como almacén. Es un verdadero drama. Esa iglesia tiene también pintura roja; y no le auguro que pueda durar muchos años. Si se pudiera intervenir, en esa saldrían más”, explica Gondra.

 

Por qué aquí sí y en Gipuzkoa o Bizkaia no

La razón de esta abundancia de pinturas rojas es que en el territorio alavés se han conservado multitud de templos románicos, cosa que no ha ocurrido en Bizkaia y Gipuzkoa, y por ello las pinturas se han conservado a lo largo de los siglos ocultas por sucesivas capas de cal en bóvedas que nadie tiró nunca para hacer algo nuevo.

 

Lo mismo ocurrió en puntos de Aragón, Palencia, Burgos o Soria, y de hecho, apunta Gondra, se acaba de celebrar un congreso en Nájera al que asistieron especialistas que se pasaron por Miñano y Arbulo, y “allí intervino un chico que enseñó ejemplos de Soria, pero los data en los siglos XIV y XV”.

 

Ajenos a las modas estilísticas

¿Cómo? ¿los siglos XIV y XV? Sí, una cosa son las etiquetas y categorías que desde el punto de vista académico se ponen a los diferentes periodos históricos y artísticos, y otra la realidad de un pequeño pueblo, de la Llanada por ejemplo, que durante siglos ha venido encalando su iglesia de la misma manera, generación tras generación. “La pintura roja se puede empezar a aplicar en torno al siglo XI, por decir algo, y se sigue utilizando en el XII, en el XIII, en el XIV, en el XV; y seguramente hay algunas iglesias posteriores. La sacristía de Argandoña tiene pintura roja, y esa sacristía seguramente se construyó a finales del XV o principios del XVI. Si la ves de primeras se parece mucho a las otras, pero tiene que ser 250 años más tardía, y siguen pintando parecido, de una manera muy sencilla y resolutiva de hacer la faena y dar un enlucido al edificio. Por eso es complicado estudiarla”, señala el miembro de Álava Medieval.

 

La puesta en valor

Se estudia, en todo caso, y se monitoriza, pero es necesario dar un paso más, el de la recuperación y la puesta en valor de un patrimonio cuyo valor quizá no está en su calidad artística, sino en la capacidad que tiene de hacernos viajar en el tiempo y conmovernos ante su contemplación como lo puede hacer la más bella obra de arte.

 

FOTOGRAFÍA: @PatrimonioAlava

 

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Txus Díez

Periodista y fotógrafo. Fundador de ZUK

29 de junio de 2025 a las 14:17