Menos de tres años después de que dos hombres murieran en Lanciego el tufo del vino se ha vuelto a cobrar una nueva víctima, también en esta localidad de Rioja Alavesa que inicia en estas fechas la vendimia. Uno de los propietarios de la bodega Hermanos Calleja ha muerto en torno al mediodía de este viernes como consecuencia de la acumulación de CO2, un gas incoloro e inodoro que se produce en grandes cantidades durante la fermentación del vino y que puede dejar un espacio pequeño y cerrado, como una bodega, sin oxígeno.
Aunque en la comarca se ha convivido desde siempre con este fenómeno, se han construido tuferas y en las nuevas instalaciones de mide con precisión la concentración de CO2, estás tragedias se repiten periódicamente en Rioja Alavesa. La razón es que el tufo prácticamente no avisa, y al súbito desvanecimiento le sigue la muerte por asfixia. Por esa ausencia de síntomas o señales hasta el último momento, también, en ocasiones, quienes acuden a socorrer a una víctima acaban perdiendo el conocimiento y, si se actúa a tiempo, la vida.
El Gobierno Vasco pide extremar la seguridad en las bodegas
Tras el accidente, el Gobierno Vasco ha lamentado el fallecimiento del trabajador de Lanciego y ha trasladado sus condolencias a su familia, personas allegadas y compañeros de trabajo. El Departamento de Alimentación, Desarrollo Rural, Agricultura y Pesca ha aprovechado el inicio de la vendimia para pedir al sector vitivinícola que extreme las medidas de seguridad y prevención en las bodegas, especialmente ante el riesgo de acumulación de dióxido de carbono (CO₂) durante la fermentación.
El Ejecutivo recuerda que el tufo es incoloro e inodoro y puede acumularse especialmente en zonas bajas y espacios con poca ventilación. Por ello, recomienda garantizar una ventilación adecuada, utilizar detectores de CO₂ fijos o portátiles y comprobar la atmósfera antes de acceder a depósitos o espacios en los que pueda haber acumulación de gases.
También aconseja evitar siempre que sea posible la entrada en depósitos y espacios confinados y no trabajar en solitario en zonas de riesgo. Cuando sea imprescindible acceder, deben aplicarse los procedimientos y medidas de protección establecidos y mantener vigilancia y comunicación desde el exterior.
El Gobierno Vasco advierte además de que, ante cualquier indicio de presencia de tufo, hay que abandonar inmediatamente la zona y alertar al resto de personas. Asimismo, pide no intentar rescatar a una persona afectada entrando en el espacio sin disponer de los equipos y medios de protección adecuados.
Durante estas semanas también recomienda extremar las precauciones ante otros riesgos propios de la actividad en las bodegas, como caídas, atrapamientos, accidentes con maquinaria, contactos eléctricos y sobreesfuerzos.
FOTOGRAFÍA: Ayuntamiento de Lanciego
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