Eran gigantes…

"Los gigantes ya están alzándose y desde su engañosa blancura pintan las melenas del León Dormido"
Aerogeneradores en el entorno de Labraza
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«Pues sí, querido Sancho, eran (son) gigantes y no molinos como querías hacerme ver…» Esta, que pudo ser la contestación de Don Quijote a Sancho a vueltas con sus molinos y gigantes, es también la que desde hace unos días nos resignamos a aceptar los habitantes de Labraza. Los gigantes ya están alzándose y desde su engañosa blancura pintan las melenas del León Dormido.

 

Hace más de 250 años los Beratua construyeron cuatro hermosos gigantes en una vertical de menos de 15 kilómetros sobre el Ebro: las torres Gemelas de Logroño, la imponente torre de Oyón y la humilde y aireada torre de Labraza. Junto con las impresionantes torres de Briones y Santo Domingo forman parte de nuestra historia del arte barroco.

 

Quizá, dentro de algúnos años veamos en los manuales de arte los molinos de 200 metros que se concentran encima de Labraza. Ojalá que los cernícalos que anidan en sus campanarios aprendan a esquivar las aspas afiladas que los amenazan y el buitre sea capaz de plantar su atalaya entre los torbellinos ruidosos de esos grandes molinos, ojalá.

 

Ahora que se habla de La Odisea, como Ulises, los labraceños atados al mástil hemos oído el canto de las sirenas que la subyugante propaganda entona a diario: ventajas en operaciones financieras, descuentos y tarifas especiales, luz casi-gratis, dineros varios. Y a pesar de que regresamos a nuestra Ítaca particular seguimos escuchando ruido, mucho ruido. Y no precisamente de sirenas… Estamos resistiendo desde la resignación, sin conformarnos, sin someternos, sin entregarnos: renunciando a un beneficio en favor de la comunidad.

Carmelo Bujanda Requibátiz. Vecino de Labraza

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