La plataforma Araba Bizirik se concentró este sábado en Ribabellosa, Ribera Baja, coincidiendo con la celebración del Riberafest, para denunciar la acumulación de grandes infraestructuras y proyectos energéticos y logísticos en el municipio y reclamar a las instituciones que analicen sus efectos sobre el territorio de manera conjunta.
Bajo el lema En Ribera Baja los macroproyectos nos ahogan, Araba Bizirik defendió en su manifiesto que las celebraciones de los pueblos son también un momento para recordar que «todo lo que somos y poseemos merece ser cuidado».
«Quienes vivimos aquí estamos viendo cómo, poco a poco, nos van rodeando. Nuestros campos, caminos y paisaje rural van dejando paso a infraestructuras con medidas totalmente desproporcionadas», señaló la plataforma durante la concentración.
De las grandes carreteras a los nuevos proyectos energéticos
Araba Bizirik recordó que Ribera Baja ya convive con grandes infraestructuras como la AP-1, la A-1 y la AP-68, además de Arasur, las líneas ferroviarias y la planta fotovoltaica Ekian. A ellas, sostiene la plataforma, se suman nuevos proyectos. Entre ellos cita Ekienea, la ampliación de Arasur con nuevos proyectos logísticos y centros de datos y el proyecto Solaria Zierbena Solar 2.
Para Araba Bizirik, el problema no reside únicamente en cada una de estas infraestructuras por separado, sino en su acumulación en un mismo territorio. «Pedimos a las instituciones que miren el territorio en su conjunto y escuchen a quienes vivimos en él. Que no estudien cada macroproyecto en un despacho como si estuviera solo, porque aquí no los vivimos por separado, se acumulan y su conjunto nos está ahogando a gran velocidad», recoge el manifiesto.
Defensa de los terrenos comunales
La plataforma dedicó también una parte de su intervención a la protección de los terrenos comunales, que considera parte del patrimonio de los pueblos y un legado que debe conservarse para las siguientes generaciones.
«Durante siglos, nuestros antepasados, abuelos y abuelas los cuidaron y protegieron. Son parte de nuestro legado y ahora nos toca conservarlos, para que nuestras hijas e hijos puedan disfrutarlos y aprendan también a protegerlos», señaló Araba Bizirik.
La concentración defendió que la oposición a estos proyectos no supone un rechazo al desarrollo. «Queremos dejar claro que no nos oponemos al progreso. Pero debemos preguntarnos qué progreso queremos y cuánto estamos dispuestos a perder en el transcurso», señala el manifiesto.
Araba Bizirik pidió al Gobierno Vasco y a la Diputación Foral de Álava que actúen para proteger el territorio y reclamó que se tenga en cuenta la opinión de las personas que viven en los municipios afectados. «Queremos unos pueblos donde se pueda seguir viviendo, donde nuestros hijos e hijas puedan crecer y donde todavía quede espacio para transmitir nuestra cultura y nuestras costumbres», defendió la plataforma.
FOTOGRAFÍA: Araba Bizirik
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